El “Índice Big Mac” sirve para comparar a nivel mundial el poder adquisitivo de los distintos países. Según este índice, Argentina es el séptimo país más caro del mundo, pero la realidad es que el precio de la hamburguesa que cita la revista se mantiene artificialmente bajo, por lo que se desvirtúa su valor comparativo.
Su última medición, elaborada en enero pasado, muestra que en Argentina un Big Mac cuesta US$4.64, más de lo que vale en Estados Unidos (US$4.20) y la eurozona (US$4.43). Lo curioso, es que el Big Mac es actualmente una de las hamburguesas más baratas y cuesta casi la mitad de las versiones “premium”. El combo con papas fritas y gaseosa cuesta un tercio menos de lo que vale el menú infantil (la “Cajita Feliz” o “Happy Meal”).
El índice es que muestra apenas la punta de un iceberg. Si bien McDonald’s niega haber recibido presiones del gobierno, hace unos años que la casa de comidas rápidas mantiene a un precio llamativamente bajo su más emblemática hamburguesa. Además, el producto estrella de la marca no es promocionado en ninguna de las publicidades de los locales.
Si el Big Mac no tuviera un precio regulado, Argentina seguramente competiría con Suiza como el país más caro del mundo.
