Un bostezo de hipopótamo puede dejar sin aire a toda Africa. El bostezo se trata de una inspiración profunda seguida por una expiración ampulosa y suele ser contagioso. Se cuenta que antes de la batalla de Friedland, Napoleón bostezó y contagió a todos sus soldados, ganando la batalla por asfixia del enemigo. Según los estudios del Centro de Observación de Bostezos Orgánicos Solidarios, cuya sigla es COBOS, el bostezo no sirve absolutamente para nada, lo mismo le ocurre al ombligo y a la conciencia de algunos dirigentes. Disiento con el COBOS no sólo en este, sino también en otros temas. Yo creo que el bostezo es un modo de comunicación para que el ser humano demuestre que tiene hambre, que está aburrido o que tiene sueño. El bostezo por hambre es el más practicado en nuestro país y el que más debería ser atendido por los gobiernos de turno. El bostezo por sueño puede manifestarse de mañana temprano, porque el vago se acostó con cinco Fernet con cola más que lo que aconseja el sobrio manual del chupi argentino. También en horas del mediodía, cuando la cama empieza a llamarnos a la distancia para que cumplamos con la siesta provinciana, o a altas horas de la noche, cuando el tipo, después de un día más trabajado que mantel al crochet, no puede aguantar más la verticalidad y tiende a desparramarse sobre la conversación de sus amigos. Ahora, el más elocuente es el bostezo por aburrimiento, que suele ocasionar momentos difíciles cuando se produce en medio de una clase de epistemología (¡Cómo puede haber una materia que se llame epistemología, por favor!), cuando se produce en medio de un recital de rock, sobre todo si el que bosteza es el del bajo, cuando uno está escuchando la XVII sinfonía en “la mayor desidia” de Elvio Lador para solo de pandereta o cuando la mujer ejecuta el bostezo exactamente cuando el vago le está confesando su amor. Es como decirle: “Mirá, loco, probá con mi vecina, que será más gordita pero le dice que sí a todo”. El bostezo, un actividad de nuestras mandíbulas que denota nuestro estado de ánimo. Termino acá, porque si me extiendo un poco más, son varios los lectores que van a empezar a bostezar.