Desde hace algún tiempito, el huevo viene ganando espacio en las ensaladas de los políticos. Gioja dijo hace poco que los mendocinos no teníamos huevos para arreglar el asunto de la minería. Quiero recordarles que la palabra huevos no se refiere en este caso a los productos de ave con el cual se hacen los huevos duros, los huevos fritos, los omeletes y los ataques al hígado. Se refiere, por comparación, a esos xbfjlgiòwurpwouòuhs colgando los hombres. La tribuna futbolera utiliza el término cuando le pide a su equipo que pongan huevos. “Y pongan huevos que tenemos que ganar”, lo que está significando que el equipo aludido está jugando un partido tan abúlico que el referí se fue a la calle a dirigir el tránsito para divertirse con algo. La falta de huevo, usada en este sentido, quiere decir que un individuo, o un grupo de individuos, no tiene el suficiente carácter o la vehemencia o la actitud para resolver un conflicto de manera eficaz. Le faltan huevos al padre de familia cuando le van a poner una inyección, entonces pone las nalgas tan duras que lo tienen que inocular con un trépano. Le faltan huevos al boxeador que agarra y le tira a su rival con el banquito, con la toalla y con la campana. Le faltan huevos al torero cuando sale a enfrentar al toro con una ametralladora. Pues bien, el RubencitoMiranda, jefe de Las Heras y uno de los notables referentes del justicialismo provincial, tal vez teniendo en cuenta que se viene la semana internacional del huevo, dijo que los radicales no tenían eso. Bueno, Rubén aclaró que lo que dijo fue que los radicales son como esas raras aves (¿raras aves las gallinas?) que cacarean y no ponen huevos, o sea que lo que dijo es muy parecido a lo que dijo que no dijo. ¡Para qué! A los radicales de Las Heras se le pararon todas las plumas y salieron a repartir huevos por la calle para desmentir al intendente. La que hizo punta fue la concejal Amanda Martínez, a la que precisamente no se le puede pedir que ponga lo que repartía. Me gustaría encontrarme con una mujer radical, de las ponedoras. Cuando se enteró el Cleto, dijo: “Lo siento, mi huevo no es positivo”. Lo dicho, la amistad es como la mayonesa, cuesta un huevo y hay que evitar que se corte. Ojalá que todo esto sirva para ver la vida más clara, que es, precisamente, lo que está adentro del huevo. A ver, qué fue lo primero, el huevo o la Cristina. En fin, un huevo cuesta un dólar…¿o era al revés? ¿Los que ponen huevos no son los gansos? Bien, acá termino, no quiero que me acusen de hablar huevadas. ¡Mozo, sale con fritas!
Huevos
Desde hace algún tiempito, el huevo
viene ganando espacio en las ensaladas
de los políticos. Gioja dijo
hace poco que los mendocinos no
teníamos huevos para arreglar el
asunto de la minería.
