Aquí tengo los nombres. El fútbol es el deporte de las masas, el box el de las tortitas. Tan importante es el fútbol, que la FIFA, que es mentira que fife tanto, tiene más países integrantes que la ONU. Y, sin embargo, todavía le falta, bueno, ahora le falta menos, porque ha anunciado la intención de tener su propio seleccionado de fútbol el Estado del Vaticano. Claro que no será cualquier seleccionado, tendrá algunas características especiales, por ejemplo, algunos de sus jugadores jugarán con sotanas, así evitarán que les hagan el túnel; podrán usar, como lo hizo Diego, la mano de Dios; sus partidos serán contra equipos creyentes, quiero decir, San Lorenzo, San Marino, Santos y San Telmo, entre otros; los referís a los jugadores del Vaticano no les sacarán tarjetas, sino estampitas; a los quince minutos del primer tiempo se parará el partido para que el capitán del equipo dé la homilía del día; en cada valla se colocará una imagen de Santa Juana de Arco; los partidos serán dirigidos por referís obispos; las pelotas serán alcanzada por los monaguillos; los jugadores se refrescarán con agua bendita; habrá un confesionario en la mitad de la cancha para que los defensores confiesen sus faltas más graves; serán permitido los milagros en los momentos difíciles del equipo; los hinchas deberán insultar utilizando palabras no ofensivas, por ejemplo: oye, tú, referí, tu señora madre es una mujer que alterna con hombres que no son su marido, recibiendo un peculio por ello; se le podrá dar la extremaunción a los arquero antes de cada penal; las divisiones inferiores deberán tomar la comunión; el director técnico será Sanfilippo; el sponsor oficial será el Banco Ambrosiano, que sabe tanto de transferencias; se podrán hacer procesiones hacia el arco rival, y sus principales rivales habrán de ser los Diablos Rojos de Avellaneda. Se viene el seleccionado de fútbol del Vaticano, no dudo de que va a ser la papa, perdón, el Papa.
Nuevo equipo
El fútbol es el espectáculo más
importante de la humanidad, si
tenemos en cuenta que los televidentes
del Mundial de Sudáfrica
fueron 36.000 millones, seis veces
la población del planeta
