Pese a los avances tecnológicos que se han incorporado en nuestra sociedad en los últimos años, es meritorio destacar que la radio ha conservado su vigencia, llegando a los lugares más recónditos del planeta y preponderando la palabra por sobre la imagen. Una magia que no logran todos los medios. Una de las responsables reales de que esto siga siendo así es la labor de los locutores, esas personitas que con sus increíbles voces acercan música, noticias y comentarios a los receptores fieles que aún los siguen eligiendo.

    En ese ámbito, el rol de los locutores fue, es y será preponderante. Así lo entendieron los pioneros de esta cautivante profesión, cuando una mañana del 3 de julio de 1943 decidieron organizarse en Buenos Aires y fundaron la Sociedad Argentina de Locutores (SAL), motivo por el cual hoy se celebra el Día del Locutor.

    Por ello, Protagonistas ha decidido destacar en esta festividad la labor de una señora de la radio, una de las pioneras que cautivó con su voz sensual a miles de mendocinos. Nos referimos a la querida Lila Levinson, una gran luchadora de los derechos del medio y una profesional con todas la letras.

    A ella y a todos los locutores de nuestra provincia, hoy rendimos un sentido homenaje. Actualmente, Lila se encuentra trabajando como locutora independiente en El programa de Lila, que se transmite por LV8, radio Libertador. El mismo surgió en 1997 y fue declarado de interés cultural.

    Además, hace cuatro años conduce el ciclo De a dos, mejor, un programa destinado para solos y solas y que se emite por la FM Signos los jueves de 21 a 22. Pero no sólo ha brillado por su inconfundible y magistral voz, sino que esta gran mujer también sobresale por su gran labor social. Desde 1993 hasta el 2001 formó parte del Área de Prensa y Comunicación del Hospital Humberto Notti.

    Pese a que su contrato debió ser rescindido, Levinson no se alejó de la sede y desde entonces, de un modo independiente, siguió colaborando con las voluntarias y, en la actualidad, es encargada de Prensa y Comunicación del sector de neumonología.

    “Mi labor solidaria es una de las que más satisfacciones me genera, es un modo de agradecerle a la vida todo lo que me ha brindado a lo largo de mi profesión.He recibido el reconocimiento de mis pares y de mi público, y eso se lo debo a Dios y, en parte, a mi constancia y perseverancia para seguir apostando a esta profesión que amo y que jamás dejaré de ejercer”, manifestó emocionada.

    ¿En qué consiste tu labor en la radio y cómo es tu relación con los oyentes? En El programa de Lila abordo mucha actualidad, no toco temas políticos, sino más bien me enfoco a la farándula local, nacional e internacional. En De a dos, mi función es otra, es la de ser mediadora para que dos personas encuentren su destino y se unan.

    Ambos programas me han dado muchas satisfacciones, tanto desde lo profesional como en lo personal. En cuanto a la relación con el público, esta es muy especial. Ellos forman parte de mi vida. El reconocimiento que siento va mucho más allá del valor material, más bien es un valor espiritual que me enriquece, me da energías para seguir trabajando y aportando mi conocimiento a quienes lo necesitan. Sos considerada una leyenda de los medios de comunicación.

    ¿Sentís el reconocimiento de tus pares? El reconocimiento lo percibo a diario, no sólo el de mis seguidores sino también el de mis colegas. No siempre ocurre eso, y mucho menos con gente que se dedica a lo mismo que vos. En Mendoza hay mucho respeto y consideración de los locutores hacia mi persona, y eso es muy lindo.

    Si bien tengo muchos defectos, debo reconocer que soy muy generosa con mi profesión, siempre trabajo para todos. Recuerdo que cuando a muchos de los periodistas que recién empezaban a transitar por este mundo de los medios yo les di un espacio en mis programas, para ayudarlos, les serví de puente, y lo mismo ocurrió con algunos de mis alumnos (estuve más de diez años al mando de la cátedra de Locución de Radio y Televisión de la Universidad Juan Agustín Maza), y de allí surgieron varios periodistas hoy reconocidos, como María Eugenia Romá, Walter Moreno, Antonio Ginart, Ricardo García, Marcela Navarro, Carolina Patini, Roxana Lopresti y muchos más que hoy no recuerdo.

    A lo largo de los años, ¿qué modificaciones has notado en los medios de comunicación? Técnicamente, se ha modificado todo.Hoy el público hace zapping en todo, en la radio y en la televisión. Antes, la gente (especialmente las mujeres) se sentaba a ver una novela y ese momento era grato, era parte de su vida. Hoy la televisión está muy vulgar, hay muchas groserías, cuerpos desnudos que no te permiten instruirte.

    Los tiempos han cambiado y los medios ya no educan ni son culturales como antes, hoy la vida es diferente y hay público para todos. En mis inicios profesionales existía la picardía pero bien utilizada, sin faltar el respeto a nadie. Hoy no existe el respeto por nadie, ni por los que hacen los programas ni por el público. Más allá de cómo se ha deformado la televisión, yo siento que la gente también busca programas que les dejen un mensaje.

    Por eso, cada vez hay más espectadores que eligen ver el canal Encuentro, donde pueden apreciar una grilla de programación que los conecta con otra realidad, con la de la historia y la cultura, entre otras temáticas. Otra de las cosas que veo negativa es que antes los locutores nos teníamos que informar antes de entrevistar a alguien, estudiábamos mucho, y hoy muchos locutores, a quienes considero más bien animadores, realizan su trabajo de un modo más efímero y artificial.

    ¿Cuál es el secreto que te ayudó a perdurar en el tiempo? Primero, creo que Dios me dio un carisma especial que no se lo da a toda la gente. Siempre trato de ponerme en el lugar del otro, soy muy observadora de las personas. Otra de las virtudes es que tengo mucho respeto por la gente, por lo que creo que para hacer una entrevista no hace falta ser sutilmente irónica o usar la malignidad, yo trato de que mi entrevistado se sienta cómodo y feliz y, sin dudas, la entrevista siempre será exitosa, ya que el público quiere escuchar lo mejor del entrevistado y no el chimento.

    Si bien no abordás temas políticos en tu programa, ¿cómo vivís la realidad nacional? La vivo con mucha indignación, estoy enojada con todo lo que está pasando en nuestro país. Creo que la falta de comunicación efectiva es lo que complicó todo lo vivido en todos estos días, pero eso no es todo, sino que también faltan valores, como el de decir la verdad, y si una de las partes se equivocó, sería bueno que se disculpara con decisiones. Hay que guardarse los intereses y los orgullos.

    Por falta de comunicación han fracasado las mejores empresas. Y, en lo que respecta al Gobierno, esa es una de las máximas falencias. Los medios deben jugar un rol importante a la hora de informar, por eso yo siempre pido que los que deseen trabajar en los medios sean profesionales, ya que se está bastardeando el lenguaje. Todo está muy relacionado.

    ¿Fuiste censurada alguna vez. Hoy hay libertad de expresión? Nunca fui censurada, gracias a Dios. Toda mi vida he sido una profesional muy rebelde y jamás me quedé callada. Pese a ello, nunca recibí censura alguna, creo que eso fue por haber sido una protegida de Dios.Creo que en la actualidad hay de todo. Hay periodistas que hablan mal del Gobierno y muestran documentos que avalan su opinión, otros poseen una libertad de expresión condicionada por la empresa para la que trabajan o se autocensuran.

    Si tuvieras que definirte como profesional, ¿qué dirías? Soy una luchadora de la vida, soy muy rebelde, no soporto las injusticias, me manejo en la vida con la verdad, y eso es parte del éxito de mi vida.

    ¿Cómo surgió tu amor por esta profesión? No surgió, llegó como un regalo de la vida. Yo me casé muy jovencita y mi ex marido era chileno y nos fuimos a vivir dos años a ese país. Tras mi fracaso matrimonial, regresé a Mendoza y tenía que trabajar porque tenía que alimentar a dos niños.

    Un día vi un aviso en el diario que solicitaba secretarias para un canal mendocino y me presenté, no con la idea de trabajar en los medios, sino como una salida laboral para mantener a mis hijos. Pese a que en ese entonces no soñaba con ser parte de los medios, ya había tenido antecedentes: siendo chica recité poesías en un ciclo de radio Nihuil y luego, en quinto año, fui seleccionada para leer el discurso de fin de año, por lo que la oratoria era lo mío.

    Llegado el momento de la entrevista, me apartaron del grupo que esperaba por el puesto y me ofrecieron ser la modelo de un aviso publicitario. Recuerdo que el sueldo que me ofrecían en ese entonces equivalían a casi dos sueldos de un empleado público, por lo que acepté de inmediato. Así ingresé a ese magistral mundo del que no salí jamás. Incursioné en la televisión, en la radio, en la literatura y hasta en la actuación. Siempre anhelé ser una artista completa, y creo que lo he logrado, todo con mucho esfuerzo y sacrificio.

    ¿Proyectos? Tengo pensado escribir la historia de la televisión argentina. Es una meta que me he propuesto y sé que la voy a cumplir. Tengo un material fotográfico que no tiene casi nadie y, desde ya, invoco a Morales, a Miró a Mimí, que fuimos los pioneros de transitar la televisión, porque no quiero que digan mentiras cuando no estemos acá, quiero que se diga la verdad de nuestra historia. Voy a contar anécdotas muy sabrosas y pícaras que nadie conoce. En ese entonces, los que trabajábamos en la televisión éramos todos una misma familia.

    ¿Materia pendiente? Siempre me quedó el deseo de recibirme como profesora de Letras, algo que ya no creo que pueda lograr. También me gustaría hacer un programa de televisión a mi estilo, pero soy consciente de que la televisión está vinculada a la imagen. Tengo un proyecto muy lindo relacionado con las ONG, que merecen un espacio divertido y ameno.