Enero existe pero no se ejerce, ocurre pero no gravita, se vive pero no se trabaja. Es el comienzo del año y la comunidad está en estado de vacaciones. Aunque al tipo, las vacaciones le toquen en marzo, en enero está de vacaciones. No es feriado pero es no laborable. Aunque el tipo vaya a la oficina a horario, marque tarjeta, se siente en su escritorio el tipo no está. Además, con los calorones que hacen y el ventilador que tira aire caliente como si fuera un Zonda de interiores, uno se siente desganado, con ganas de hacer nada, y ya nada es mucho, el calor lo aplasta como si estuviese acostado debajo de una vaca gelatinosa.

    La transpiración hace que se le pegue la ropa al cuerpo, entonces, el calzoncillo se le mete en zonas inhóspitas de su anatomía y no es bueno andar despegándose el calzoncillo delante de la secretaria y la jefa de personal. Tal vez será por estas razones que los legisladores no trabajan. Quórum es una cantidad de legisladores mínima para que la sesión pueda realizarse, si esa cantidad no se alcanza, no hay reunión. Pues no dan quórum los muchachos. No están de vacaciones pero algunos sostienen que se han ido de vacaciones.

    Dicen que si trasladamos el vetusto edificio de la Legislatura a Playa Bristol, Mar del Plata, el quórum se lograría. Ya van dos sesiones que deben suspenderse por falta de ideas para debatir, aunque algunos afirman que si es por falta de ideas, se harían pocas reuniones por año. Usted dirá: “Bueno, si no van a laburar, que les descuenten el día, como me hacen a mí en el laburo”. Pues no va a ocurrir mi amiga, no habrá descuento alguno por más que el vago esté en estos momentos chupándose un pisco sour en una playa de La Serena.

    Lo peor es que la Provincia necesita algunas leyes en forma urgente, por ejemplo la ley de leyes, la ley de presupuesto, que permitirá el funcionamiento de las instituciones en el año que comienza. No hay caso, en enero, pocas cosas funcionan plenamente. Tal vez convendría decretar vacaciones para todos en enero con multa para aquel que se quede en la provincia, así aprovechamos el tiempo de no hacer nada para no hacer nada. Fui a una repartición pública a hacer un trámite. Llegué y dije: “Hola”, y el eco me contestó: “Hola, hola”. Había una soledad sórdida en los pasillos, lo mismo que en la película El resplandor.

    Una matas de pastos circulares cruzaban las baldosas llenas de tierra. Me afirmé en el mostrador y abrí el portafolios y entonces me dí cuenta: al lado mío, en actitud de abrir el portafolios, había un esqueleto. A ver, señores senadores, los que estén por la afirmativa levanten la mano: uno, dos… Los que estén por la negativa, levanten la mano… ninguno. Aprobada la ley por dos a cero. Cuando se pierde un niño en la playa todos aplauden, deberíamos hacer lo mismo. Se han perdido veinte senadores en la provincia. Aplauda Mendoza, aplauda.