La cebra y el tigre quedaron más rayados que nunca. Se puso a silbar el chancho, cosa que es muy difícil que haga. El elefante se puso muy trompudo, a la gallina se le puso la piel de ella misma, el mono dejó de pagar el monotributo, el león peinó su cabellera con peines panteras, la foca trato de ajustar bien el foco, el camello se transformó en un animal muy jorobado, el chivo se puso desodorante, a la jirafa le dio tortícolis, el buey comenzó a lamerse solo, y muy bien; el guanaco comenzó a escupir todo lo que estaba cerca, la llama se apagó, la alpaca se hizo cubierto, la tortuga se puso su traje de malaquita y se fue a Pehuajó, el gorila comenzó a hablar en contra de los peronistas, el tero puso el huevo en un lado y pegó el grito en otro, uno de los teros se juntó con el pato para hacer un pato tero, la liebre se fue a trabajar como micro en Chile, los ciervos comenzaron a dudar de sus mujeres.

    Todos los animales se conmocionaron con la noticia y no era para menos. Parecen que han descubierto irregularidades graves en el zoológico de nuestra ciudad. Graves como animales hambrientos, cadáveres de animales esparcidos por los espacios libres de ese establecimiento, suciedad, deterioros, a tal punto que un loro barraquero, vocero de los inquilinos del zoo, expresaba a viva voz: “Prrrr….acá nos tienen viviendo como si fuéramos animales”.

    La Red Animalista de Mendoza denunció que precisamente los animales no viven en un paraíso, sino que lo hacen en condiciones tan extremas que hacen una vida de perros. Ya a esta altura de la civilización humana ¿es una civilización en la que estamos inmersos, no?, se me hace que deberíamos discutir seriamente si los animales deben estar encerrados en zoológicos para que nosotros podamos verlos.

   ¿No es esto atentar en contra de los designios de la naturaleza? Al parecer los animales no tienen derecho y no pueden hacer otra cosa que aguantarse entre rejas, con los espacios reducidos y con la libertad confiscada para siempre. Nuestro zoológico está con muchos problemas. Por lo menos, ya que los vamos a mantener encerrados, hagamos que los bichos, nuestros queridos bichos, tengan una vida medianamente amable. En fin, como dijo Alfonsín, ahora es fácil pegarles palos a los leones encerrados.