Ahora que se acercan las celebraciones de mayo sería oportuno preguntarnos ¿Cómo vive cada uno de nosotros la argentinidad? Por internet andan circulando mensajes que hablan de los defectos de los argentinos, y a mí me parece que no son originales de otro lugar, de otro país, me parece que son creaciones de los propios argentinos. Algunos son durísimos, nos tratan de egocéntricos, de soberbios, de vagos, de acomodaticios, de ventajeros y un montón de descualidades más. Todo pueblo tiene su lado flaco y su lado gordo y tal vez no sea justo calificarlo únicamente por alguno de los dos. Somos un pueblo con problemas, con injusticias encima, con desigualdades que espantan, pero somos un pueblo y la mayoría pretende estar mejor, ser mejor, superar su situación y superar la del conjunto. Es cierto que tenemos algunos vicios que se han hecho notables a nivel internacional, pero también tenemos algunas virtudes que valen a la hora de presentarnos en la sociedad mundial. No por nada muchos científicos e intelectuales argentinos se destacan en aquellos países que parecen concentrar toda la materia gris. Algo de materia y algo de gris le aportamos nosotros. Un día, tal vez aciago, del 2001, cruzaba la plaza Independencia viniendo para el canal y un señor, sentado en un banco distante, me preguntó casi a los gritos: “¿Vamos a salir de esta?” Y yo me dije: ¿Qué hago? ¿Le contesto desde lejos con un: es difícil, con un no, o con un tal vez, o voy a conversar con él?. Algo así le dije: “Mire, mi amigo, yo creo que este es un país con una potencialidad tremenda, no sólo en sus recursos naturales sino en sus recursos humanos. Tal vez todavía no nos hemos dado cuenta de las posibilidades de crecer que tenemos. Pero eso no es cosa que se compre en un shopping, significa el perfeccionamiento y la lucha de muchos, pero muchos años. Estoy seguro de que vamos a salir de esta pero también estoy seguro de que ni usted ni yo lo vamos a ver. Algunos pueblos de los Balcanes estuvieron cientos de años bajo esclavitud pero nunca se olvidaron de la libertad, por eso la tienen, porque los que pasaron, aunque supieran que ellos no iban a lograrla, no cejaron en luchar por ella. Nos ocurre algo parecido, alguna vez este país asombrará buenamente al mundo, pero eso solamente ocurrirá si los de ahora, los que sufrimos, no bajamos los brazos, no nos entregamos, seguimos resistiendo. La argentinidad es eso, simplemente eso, la argentinidad es la esperanza”.