Las cosas que definen nuestra forma de ser, esto que yo llamo la argentinidad. El pájaro nacional es el hornerito, ese paciente constructor que nunca se afilió a la UOCRA y que sigue levantando sus viviendas a pesar de la debacle del negocio inmobiliario en estos momentos. La flor nacional es la flor del ceibo.
Ocurre desde diciembre de 1942, porque estaba extendida en nuestro territorio, porque fue preferencia de mucha gente a través de encuestas y circuitos de opinión y porque forma parte de nuestro folclore de tiempos muy añejos. A tal punto, que dio lugar a aquella leyenda en la cual una indiecita guaraní era inmolada por defenderse de los invasores españoles. Condenada a las llamas, se fue transformando en el árbol del ceibo. ¿Se acuerdan? Anahí, las arpas dolientes hoy lloran arpegios que son para ti. La piedra nacional es la rodocrocita, que es carbonato de manganeso en su forma más pura y existe en abundancia en las sierras Capillitas, provincia de Catamarca, y entre los artesanos de la plaza Independencia. El deporte nacional es el pato, por lo que se supone que Abbondanzieri es el deporte nacional. La danza nacional es el pericón nacional, que habitualmente es bailado por el ballet de la escuela en las celebraciones patrias, en donde se arman unos líos coreográficos menudos cuando el bastonero ordena, ¡cadena!, y que todo el mundo aplaude cuando los bailarines sacan a relucir pañuelos blancos y celestes.
Ahí tenemos medianamente marcado el sustento de la argentinidad. Es muy raro que el asado no haya sido declarado como comida nacional por gobierno alguno, aunque el otro año, un legislador nacional propuso como tema prioritario en la Legislatura que se instituyera el día de la parrilla. No tuvo éxito. ¿Si hubiera una bebida nacional? ¿Cuál sería? Nosotros diremos el vino, por supuesto, pero desde otros lugares no pueden contestar: la grapa, la ginebra, la caña quemada, o algunos más antropólogos, la chicha o la aloja.
¿Una película nacional? Tal vez muchos se inclinen por La Patagonia rebelde o por La historia oficial, que se llevó el Oscar, pero seguramente terminaríamos coincidiendo en La guerra gaucha, de Lucas Demare, en donde trabajaron grandes artistas como Enrique Muiño, Francisco Petrone, Ángel Magaña y Amelia Bence, sobre el libro de Leopoldo Lugones. La argentinidad está representada por estas cosas que nos identifican, aunque al ceibo nadie le de bolilla, a la rodocrocita la conozcan pocos, y el pericón se baile cada vez menos. ¿Cuál sería el objeto argentino por antonomasia? ¿La cama, la heladera, el televisor, el teléfono celular o el quincho?
