Los actos de seducción se renuevan con la llegada del equinoccio de septiembre. Así, cumpliendo el rol secreto que les destina el universo, las mujeres florecen víctimas del primer verdor. Se advierte un brillo en sus ojos, sus pieles se vuelven tersas y poco a poco las prendas que las cubren van siendo menos y más coloridas.
El ciclo vital se repite como en loop, llega un alegre grupo de amigas a beber algo, destilan a distancia sus feromonas y concentran las miradas masculinas.
Señales equívocas y actitudes fastidiosas. Qué hacer para “ligar”.
En ese ida y vuelta histérico entre mesa y mesa hay pasos a seguir para no confundir los signos y quedar como un “denso” o una “fácil”.
– Jugar con las miradas.
– Acercarse a un grupo de chicas es un acto autómata pero provocarás la simpatía general por tu valentía. Las primeras palabras son fundamentales.
– Mostrar desinterés o superación por los deseos sexuales. De esta manera, la chica, sorprendida por la falta de interés, intentará ganar tu atención.
– Hablarle de temas que revelen tu vasta cultura e inteligencia
– Beber algo juntos.
La muerte de la libido.
– Hacer comentarios simples sobre su belleza, “qué linda que sos”, no le moverá ni un pelo.
– Decirle que la has visto por Face y has cometido actos onanistas con sus fotos provocarán su ira.
– Acercarte demasiado para hablarle y tocarla te convertirán en un baboso empedernido.
– Insistirle cuando es obvio que no le gustás le causará rechazo.
– Seguirla por el bar como alimaña al acecho hará que un seguridad te advierta o te saque del lugar.
El próximo fin de semana pueden aplicar la teoría de Nash. Es efectiva en hombres y mujeres. Aquí le dejamos la clásica escena de la película Una mente brillante.
