Teherán (dpa). Una multitud se congregó ayer en el centro de Teherán para asistir, al parecer, a una jornada de luto en una mezquita, según varios testigos, pese a la prohibición emitida de parte de las autoridades.
Ayer a la mañana, manifestaron su participación en una supuesta ceremonia en memoria de las víctimas durante las recientes protestas en Irán, organizada por el líder de la oposición, Mir Husein Musaví.
También se especulaba con que los seguidores de Musaví aprovecharon la ocasión para ratificar sus protestas contra lo que consideran un fraude electoral en la reelección del actual presidente Mahmud Ahmadineyad, que obtuvo su segundo mandato en los comicios del 12 de junio.
El gobernador de Teherán, Hussein Tala, informó a la agencia oficial iraní IRNA que no se había pedido autorización para la ceremonia de luto, por lo que el acto sería considerado ilegal. 
Por su lado, el presidente del Parlamento iraní calificó ayer en Argel de “punto luminoso en la historia de Irán” las últimas elecciones presidenciales en ese país y acusó a algunos países occidentales de tener apariencias democráticas.
En declaraciones a la prensa, Larijani dijo que esta elección, cuyos resultados han sido puestos en duda, ha resultado “una experiencia seria y democrática”, sostenida por un debate profundo entre las diferentes corrientes políticas participantes.
“La lucha política que ha caracterizado a estas elecciones les ha conferido una dimensión de fuerza y eficacia”, señaló el presidente del Parlamento iraní, para añadir a continuación que este juego político contempla una “verdad que refleja el fuerte anclaje de la democracia en Irán”.
Por otra parte, los candidatos reformistas mantienen el desafío al Consejo de Guardianes de la Revolución, que ayer cerró la prórroga concedida por el líder supremo de la Revolución, ayatolá Ali Jamenei, para la presentación de alegatos por las supuestas irregularidades denunciadas por la oposición.
Tras la negativa del principal candidato derrotado, Mir Husein Musaví, el también aspirante reformista Mehdi Karrubí rechazó ayer participar en la comisión especial propuesta por los Guardianes, que aún no han validado los resultados.
Al igual que el ex primer ministro, Karrubí subrayó que para que sea efectiva, la comisión debe examinar todos los puntos del proceso electoral, incluida la ola de violencia desatada tras la reelección del presidente, Mahmud Ahmadineyad.