Es indudable que la gripe porcina ha de traer prejuicios en la economía general de nuestro país por muchos millones de dólares. Cuando se cambia la actividad habitual de un gran conglomerado de gente, sus usos y sus costumbres, seguramente habrá una pérdida económica significativa. Usted preguntará ¿Alguien gana con esto? Ja. ¿Ganan? Ganan fortunas.
Por ejemplo, es ya bien conocido el Tamiflú de la farmacéutica transnacional Roche. Decía un amigo judío que tengo, no es bueno si es de Roche. La empresa norteamericana Golead Sciences tiene patentado el Tamiflú. El principal accionista de esta empresa es Donald Rumsfeld, secretario de defensa de George Bush, artífice de la guerra contra Irak . Los accionistas de Roche están brindando con Tamiflú efervescente por las ganancias que están acumulando.
Claro, como decíamos días atrás, cuando todos lloran, lo más conveniente es ponerse una fábrica de pañuelos. O de barbijos, como está ocurriendo con algunos emprendimientos nuestros, mendocinos. Los tipos, que trabajan con tela, dijeron: “He aquí una forma de combatir la crisis. A fabricar barbijos”. Muchos médicos dicen que el barbijo no protege como uno cree y solamente es eficiente cuando uno porta el virus.
Pero la gente lo usa igual y cada vez se ven más y entonces cada vez se fabrican más. Ya aparecieron los que les dan lugar a los hábitos artesanales, barbijos con inscripciones, con dibujos. En el partido final del fútbol grande se cansaron de vender barbijos con los escudos de Huracán y de Vélez Sarfield.
Los proveedores de insumos para los hospitales se están refregando las manos y no precisamente para lavárselas, sino como satisfacción por las facturas realizadas. Los vendedores de alcohol en sus distintas formas están chochos. Hasta se están vendiendo frascos de alcohol trucho, tenga cuidado porque en vez de arderse si tiene una herida le pica. Pero no nos quedemos con las industrias farmacéuticas, vamos a otras.
Los que tienen alquiler y venta de películas han visto incrementar sus ingresos de una manera muy placentera, y crecerán aún más. Los pibes están en casa, no pueden ir a lugares de concentración de pibes, entonces ¡Zas! Veamos de nuevo Madagascar o La era del hielo. Hasta los vendedores de revistas y libros, que parecían ser dos negocios en vías de extinción, han visto renacer sus ventas.
El Martín Fierro diría: “Las penas suelen dolernos, dolencias que ahora evoco pero resulta que toco un tema en el que soy ducho, a veces el mal de mucho es ganancia de unos pocos”.
