Los domingos tienen ese no se qué. Una sensación de abulia se apodera de nosotros. Pasar los canales, mirar con desprecio la misma película… No importa cuán bello sea el día, mañana será inevitablemente lunes.
Cuando salimos a doblegar el desgano, advertimos que en el Parque Central una hilera de familias se agolpaba en las puertas de la Nave Cultural. La Segunda edición de Exponiños llevada a cabo por la revista Abracadabra estaba en su máximo esplendor y nosotros llegamos justo a tiempo para mostrártelo.
Del 14 al 16 de setiembre los chicos y sus padres pudieron compartir de las tardes jugando y aprendiendo.Disfrutaron de obras de títeres y de teatro, exposición de ilustraciones sobre el tema Dragones realizados por los alumnos de la Cátedra de Ilustración de la carrera de Diseño de la UNC, desfiles de moda, más de 12 puestos de diseñadores independientes, espacios para pintar, un pequeño circuito para aprender sobre seguridad vial y un gran tobogán inflable.
Concurriendo a eventos, mateando en el Parque o permaneciendo en casa, es importante que como padres nos detengamos, pongamos en pausa nuestra vorágine laboral y compartamos momentos con nuestros hijos, al menos, los fines de semana. No hace falta mucho, quizás es lo que hacíamos cuando éramos niños. Despertarlos con el desayuno en la cama, preparar el almuerzo juntos, salir a dar una vuelta en bicicleta, mirar fotos viejas relatándoles anécdotas de nuestra infancia, hornear un bizcochuelo y saborear las sobras de la pasta metiendo el dedo en el bols, leerles un cuento antes de dormir…
Las fotos hablan por sí solas no hay nada más conmovedor y que provoque la mayor de las alegrías que ver a un niño sonriendo.
