Las esperanzas de un pronto final para los duros trabajos de búsqueda del fuselaje del avión de Air France accidentado en el Atlántico hace tres semanas con 228 personas a bordo, duraron pocas horas. A las 11.51 de la mañana de ayer, los investigadores franceses enviaron un correo electrónico en el que aclaraban que se seguía sin pistas del aparato. “En este momento no hay señales de ningún tipo de las cajas negras que hayan sido confirmadas”, señalaban brevemente.
Tampoco el capitán del barco de investigación francés Pourquoi Pas?, Philippe Guillemet, pudo dar mejores noticias sobre los rumores de un posible hallazgo de las cajas negras. “Lamento que no sea verdad lo que se puede leer en el diario Le Monde”, dijo Guillemet a la emisora de radio francesa Europe-1, asegurando que sigue sin haber pistas sobre la localización de las cajas negras. “No sé de dónde procede”, dijo sobre la noticia.
El diario, no conocido precisamente por dar informaciones precipitadas, fue el que despertó esperanzas ayer a la mañana: unas tres semanas tras la caída del avión, informó en su web que barcos franceses captaron las primeras señales débiles de las cajas negras y que el minisubmarino de exploración francés Nautile se sumergió en las aguas del Atlántico para localizarlas.
Por un momento pareció como si las investigaciones sobre la causa del siniestro pudieran avanzar un buen camino, y también para los familiares de las víctimas habría sido una buena noticia. Gran parte de ellos sigue esperando poder enterrar un cadáver. Hasta ahora, se rescataron 50 cuerpos del Atlántico, de los cuales, 11 pudieron ser identificados.
