Cuando alguien exagera en la declaración de su cariño hay que dudar. ¡Ay! Yo a mi suegra la quiero muchísimo, casi más que a su hija, es una mujer tan buena, tan noble, tan, tan, tan que la voy a llevar a vivir a Campana. Hay que sospechar. Sospecho, entonces, de las muestras de cariño que se profesan el gobierno y Moyano. “¿Cristina? Cristina es una mujer incomparable. Con los compañeros estamos preparando otro 17 de octubre para llenar la Plaza de Mayo de descamisados”.

    “¿Moyano? ¿Mi querido Huguito? ¡Qué amoroso! Yo no sé lo que haríamos sin él. Es tan medido, tan cuidadoso, tan educadito”. Sospecho, ¿vio? Porque de pronto aparecen posturas que nada tienen que ver con el amor declarado. La última de Moyano con respecto a los cargos políticos: “Queremos la participación que nos corresponde como trabajadores”. Bueno, Hugo, los abogados también son trabajadores, mirale las manos a un abogado, las vas a encontrar llenas de ampollas, cicatrices, callos, las uñas sucias de tanta tierra tocada, las cutículas impregnadas de piedra y yuyos.

    Pero Hugo no se quedó con lo dicho: agregó. ¿Cuántos diputados se renuevan? ¿180? Pues vamos a pedir 170 después negociamos. Me parece una exageración, Huguito, porque de ser así ¿Qué les queda a los políticos para distribuir entre sus socios de empresas no estatales, punteros políticos, amanuenses de distintos niveles, parientes, amantes y alcahuetes, ¿ah?

    La cuestión es que Moyano parece querer mucho a Cristina, pero, en cuanto puede, zas, palito para ese gallinero. Y para otros también, porque Lilita Carrió había dicho que Moyano iba a terminar preso, y Moyano le contestó, dijo: “Es más probable que esta señora, pasada de cama solar, quede embarazada a que yo vaya preso. Esta señora tiene muchas navidades pero ninguna noche buena”. Che, Hugo, qué grosería.

    Estás queriendo decir que la Lilita es como la paloma de la paz, da pena voltearla. Es como decirle alambre liso, es imposible que enganche algo, o como decirle baldosa floja, porque todos la esquivan y nadie la quiere pisar. Para que sepas, Lilita fue tentada para hacer una tapa de la revista Playboy, pero la tapa resultó ser muy chica para ella. En fin, Moyano es como el tero, pone los huevos en un lado y pega el grito en el otro. Ahora, con respecto a eso de que pone los huevos… No, no, esto que estoy pensando no es para el diario.