Conocer a las estrellas máximas del fútbol es un acontecimiento que no podían perderse los fanáticos de la Selección Nacional, quienes aguardan en las puertas del hotel céntrico con la esperanza de ver a sus ídolos y transmitirles su admiración con un grito inteligible.

Camisetas, gorritos y banderas se divisan a lo lejos en la cortada calle Belgrano, entre Rivadavia y Sarmiento. Como siempre, los vendedores de merchandising no oficial contribuyen a darle color a la espera.

Messi y Aguero lideran el ranking con más admiradores en estado de  histeria, desde adolescentes hasta fornidos caballeros les rinden culto con afiches escritos a mano y brazos garabateados. Los niños, en cambio, albergan el deseo de convertirse en jugadores tan talentosos como sus ídolos.