¿Qué pasa en el fútbol argentino, loco? O, mejor preguntado, ¿qué pasa alrededor del fútbol argentino? De pronto, Pasarella, que no va nunca a las reuniones de la AFA, se presenta y en tono lacrimoso dice que a River le robaron el partido contra Boca y le pide a Grondona que se vaya. Los dirigentes grondonistas salen a contestarle al presidente de River: “Es un llorón, está actuando para la gilada, debería ir a las reuniones así se entera de lo que pasa”. Antes un grupo de dirigentes del fútbol del interior saca una solicitada, pidiendo la ley del fútbol para hacer posible que nuestro nunca bien ponderado Daniel Vila llegue a la presidencia de la AFA.

    Incluso, se presenta un spot propagandístico en el que se vincula a Grondona con los gobiernos militares, con una malsana intención, que no nos sorprende en este muchachito con cascada propia. “Se ha excedido un límite”, salieron a decir los aliados de don Julio, y la cosa promete enfrentamientos duros antes de las elecciones de Octubre. Por otro lado, la publicidad única del Gobierno en los partidos de fútbol, que llega a cansar más que a convencer, y los 1200 millones que Julio maneja con bastante soltura.

    Por otro lado, árbitros que salen a decir que hay partidos arreglados e involucran a equipos mendocinos en los arreglos. Por supuesto que otros réferis dicen que es mentira, pero queda en el ambiente un olorcito a podrido que hace fruncir las pituitarias. Por otro lado, alguien que comenta que no sólo hay traspaso de guita a los árbitros, sino que hay trasvasamientos de dinero de representantes a directores técnicos para que hagan jugar a sus representados y guita de jugadores a la hinchada para que sostengan sus nombres con los gritos y guita de los dirigentes a los barrabravas para perpetuarse en el poder.

    Por otro lado, algunas decisiones que dejan, al menos dudas, como la de Batista de no incluir a Tevez en la selección nacional, cuando viene de ganar un título en Inglaterra, de hacer dos golazos de colección y de ser requerido por los principales clubes de Europa. ¿Puede no interesarle este jugador al director técnico más encumbrado del mundo? ¿Realmente por qué no lo citó? Por otro lado, el torneo mayor, que es bien malo, de tan mediocre, y el prestigio de un fútbol que siempre fue admirado en el mundo que está realmente por el piso.

    Loco, ¿Qué pasa con el fútbol argentino? Y nosotros, pobres ingenuos, simples hinchas de corazón noble y sin dobleces, seguimos sufriendo por nuestros cuadros preferidos, creyendo que todo es puro, que todo es transparente, victorias y derrotas, sin darnos cuenta de que, a veces, el fútbol no se juega, se negocia; que, a veces, los torneos se parecen a un shopping. En fin, los simplistas defensores de la verdad pura dicen: “No exageren, en definitiva, el fútbol es sólo un juego”. Si claro, el póquer también.