Reconozco que en estos años de gobierno de Kelso Kake lo he criticado varias veces y, tal vez, en momentos, se me haya ido la mano con la crítica. Pido disculpas por los excesos. Hoy debo aceptar que estoy realmente asombrado por la idea que ha tenido el gobierno de Kelso. Eso de provocar un temblor en Mendoza para que los chilenos que nos visitan se sientan como en su casa, es algo maravilloso, toda una delicadeza.
Hay que tener inventiva para tramar algo así. Eso sí, la Secretaría de Cultura informó que, así como la Fiesta de la Vendimia, el temblor no tiene repetición. Ocurrió el jueves a las once y pico, cosa que emocionó a las chilenas presentes. La tierra se sacudió de un modo violento, como si quisiera sacarse los piojos de encima, los piojos somos nosotros. Yo no lo sentí, me había ido a Catamarca a ver si ahí conseguía gasoil. Pero, inmediatamente, me preocupé por saber cómo había sido recibido.
Un amigo estaba en el baño haciendo popó y pensó: es la última vez que como guiso de porotos. Otro amigo estaba limpiando una acequia y un pericote apareció y le dijo: “Loco, te dijeron que limpiés la acequia, no que la sacudas”. Héctor, un mozo del Brazilian llevaba una bandeja con cuarenta y seis pocillos de café, le sirvió treinta y cinco a un mismo cliente, sobre el mismo cliente, y once a un lustrabotas que estaba en la vereda de enfrente.
Me contó otro amigo que es cirujano en el Central que estaba operando a un paciente en el último piso de ese nosecomio cuando sintió el temblor. Como le tiene pánico, a los dos minutos estaba corriendo por la Alameda con el paciente atrás gritando: “¡Coseme, loco, coseme!”.
Otra vez las placas tectónicas nos hicieron acordar de Richter y usar el julepe colectivo para compartir esta experiencia. Sucedió a las once cuarenta y cinco de ayer, llevado por mi espíritu periodístico, a las once y cincuenta llamé a la iglesia de San Nicolás y pregunté por el patrono Santiago. Me dijeron que había salido a comprarse un casco. Mal augurio, me dije.
Al mediodía todavía se podían ver caras de susto andando por el centro. Aguas Mendocinas informó que ayer a la mañana las cloacas de la provincia estuvieron a punto de colapsar. De todos modos, cálmese, mi amigo, y entre a la abuela, que en la vereda hace un frío bárbaro y el sismo ya pasó. Ahora, eso sí, ande siempre con un kilo de Dogui encima, así los perros de los rescatistas lo encontrarán más rápido. Y no se preocupe en demasía, si el peor de los sismos es el belicismo.
