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El policía que se tiroteó con ladrones contó cómo frustró el asalto

En diálogo con El Sol, César Duarte relató su valiente acto y contó que ya había intervenido en robos estando de civil. Durante el atraco a un local de comidas, hirió a dos de los maleantes y recibió tres balazos.

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El auxiliar César Adrián Duarte (36).
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El ventanal recibió más de diez balazos. En total, levantaron 17 vainas servidas.

Por: Pablo Montivero

El auxiliar César Adrián Duarte Miranda (36) enfrentó la semana pasada a delincuentes armados cuando asaltaban un restaurante en Las Heras mientras estaba de civil. Solo y sin protección, logró herir a los dos maleantes que tenían bajo amenaza a clientes y personal de lugar y frustró el atraco. 

De la lluvia de balas que fue disparada contra él, tres alcanzaron a darle: una en la pierna, otra en el brazo izquierdo y la restante en la frente, que quedó alojada en el cráneo. A una semana del hecho, el heroico efectivo habló con El Sol y confesó que si en el futuro se encuentra con una situación similar, actuará de la misma manera. “Ya me había pasado cuatro veces y nunca dudé de intervenir”, aseguró el miembro de la fuerza.

César presta servicios para la Subcomisaría Sánchez, en Las Heras. Justamente, la noche del martes 13 fue a cargar combustible a su automóvil, ya que a la mañana del día siguiente entraba a trabajar temprano.

Cuando regresaba de la estación de servicio, acompañado por su hermano, observó a dos hombres que descendieron de una motocicleta en un complejo privado llamado La Delfina, situado en Río Diamante y Boulogne Sur Mer. 

Los sujetos se dirigieron rápidamente hacía una sucursal de Belgrano Sandwich ubicada allí y nunca se sacaron los cascos. “Eso me dio la pauta de que iba a asaltar el lugar”, contó el uniformado lasherino. En ese instante, frenó su auto y se bajó para enfrentar a los malvivientes, que ya habían desenfundado sus armas y amenazaban a clientes y empleados para que les entregaran sus pertenencias. 

El ventanal recibió más de diez balazos. En total, levantaron 17 vainas servidas.

El policía dio la voz de alto para que los asaltantes se detuvieran, pero ambos comenzaron a dispararle. “Son fracciones de segundo en las que tenés que pensar en una estrategia para no terminar herido y no lastimar a las víctimas”, explicó el efectivo mientras reconstruía el episodio. 

La adrenalina provocó que César apenas sintiera los impactos de bala que recibió. Recién se percató de la gravedad de las heridas una vez que la balacera terminó; y los delincuentes, también lesionados, se fugaron.

Pese al dolor, nunca perdió el conocimiento. Incluso, alcanzó a enviar un mensaje de audio por WhatsApp a sus colegas más cercanos para contarles lo que acababa de vivir.

Ver también: La desesperación de los compañeros del policía baleado en Las Heras

Cuando este diario le consultó si volvería a actuar así ante un hecho similar, respondió, sin dudar: “Sí, ya me había pasado cuatro veces pero nunca trascendió de esta manera”. Y agregó: “Muchos me preguntan: ‘En qué estabas pensando para hacerlo’, pero yo nunca lo dudé, sólo pensé en no herir a ningún inocente”. 

Ahora, César sólo piensa en recuperarse para volver a hacer lo que más disfruta. En el brazo izquierdo sufrió fractura expuesta del cúbito y deberá permanecer enyesado durante 45 días. Otra de las heridas fue en el muslo izquierdo, pero el disparo lo atravesó y la misma bala cauterizó la herida a su paso, por eso es la lesión de menor gravedad. En tanto, aún deberá esperar para ser intervenido del plomo que quedó alojado en su cráneo, pero ya está en su hogar y fuera de peligro

La causa

La investigación está a cargo de la Fiscalía de Robos Agravados. Las primeras pesquisas tras el hecho arrojaron que los delincuentes se movilizaban en una moto Honda Twister negra. Además, creen que se dirigieron hacia la Villa Jardín Challao y el barrio 8 de Abril. En el momento, pese al operativo cerrojo, no se logró detener a los sujetos. 

Los individuos no pudieron ser identificados mediante las imágenes de cámaras de seguridad de la zona, ya que nunca se sacaron los cascos. La única prueba contundente con la que contaban los sabuesos son las muestras de sangre de los malvivientes que se tomaron en la escena. Hasta el momento, la causa continuaba sin detenidos. 


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