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Complicado en la Justicia

Imputaron al policía acusado de sustraer un reloj a un joven asesinado

La fiscal de Delitos Económicos acusó al principal Oscar Diego Pereira (actualmente en la DIC) por el delito de peculado. 

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El policía Oscar Diego Pereira.

Por: Exequiel Ferreyra

La causa judicial por la “desaparición”de un reloj secuestrado a un señalado narco asesinado a fines de febrero avanzó en las últimas horas con la imputación contra el policía que estaba a cargo de la oficina de los objetos incautados de una comisaría guaymallina.

Se trata del principal Oscar Diego Pereira, quien actualmente cumple funciones en la Dirección de Inteligencia Criminal (DIC), y fue acusado formalmente por el artículo 261 del Código Penal (CP), peculado. 

El expediente está en manos de la fiscal de Delitos Económicos Susana Muscianisi y está a un paso de ser elevado a juicio, porque todas las pruebas ya fueron producidas. 

Fuentes judiciales hablaron con El Sol y señalaron que la situación procesal del miembro de la fuerza “es complicada” porque está sospechado de sustraer el reloj del presunto malviviente asesinado junto con su primo en la zona de Pedro Molina, identificado como Emiliano Córdoba (25), cuando era el encargado de la custodia del mismo. 

Es más, el padre de la víctima declaró en la instrucción y sostuvo a que a su hijo le habían sustraído más bienes después de ser asesinado.  

Muscianisi acusó a Pereira por una calificación que prevé hasta 10 años de cárcel si es hallado culpable. “Será reprimido con reclusión o prisión de dos a diez años e inhabilitación absoluta perpetua, el funcionario público que sustrajere caudales o efectos cuya administración, percepción o custodia le haya sido confiada por razón de su cargo. Será reprimido con la misma pena el funcionario que empleare en provecho propio o de un tercero, trabajos o servicios pagados por una administración pública”, señala el Código Penal. 

Además de la causa penal, la Inspección General de Seguridad (IGS) inició un sumario para tratar de comprobar si hubo responsabilidad administrativa del efectivo.

El caso, revelado por este diario en abril, generó un fuerte cimbronazo en el Ministerio de Seguridad, más porque se trata de un principal de la Policía con extensa trayectoria. 

Ver también: En la mira por la “desaparición” de un reloj secuestrado a narco asesinado

Por citar uno de sus trabajos, fue el uniformado que estuvo a cargo de la captura de Sandra Jaquelina Vargas, la jefa narco conocida como la Yaqui, en su chalet de la provincial de San Luis, a principios de marzo del 2014. También fue el segundo de la Unidad Investigativa (UID) de Godoy Cruz durante muchos años. 

El inicio del caso 

Pereira quedó en la mira de sus pares y también de la Justicia y la IGS los días posteriores al doble crimen vinculado al narcotráfico perpetrado el 23 de febrero en Pedro Molina, Guaymallén. Dos primos, Emiliano y Fernando Dragoncito Córdoba, fueron atacados a balazos en la vía pública. El primero fue llevado de urgencia al Hospital Central y el segundo murió en el acto en la escena.

Emiliano Córdoba falleció a los pocos minutos de ser atendido en el nosocomio de calle Alem. Como sucede en la mayoría de estos casos, la Justicia ordenó el secuestro de las prendas de vestir y otros objetos de valor que tenía la víctima. Entre ellas se encontraba un reloj valuado en unos 10 mil pesos.

Fuentes policiales contaron que se trataba de un aparato mal habido, ya que existen sospechas de que había sido robado durante una entradera en Chacras de Coria, Luján. Más allá de su origen, el mismo estaba en poder de Emiliano Córdoba y fue retenido en la Oficina de Secuestros de la Comisaría Novena. 

Cuando el policía Pereira se fue de traslado a la DIC, sus colegas notaron el faltante. Esto provocó intranquilidad entre los efectivos de la comisaría, debido a que podían tener problemas con la Justicia. En la lista de objetos secuestrados a la víctima figuraba el reloj y pero no se hallaba donde debía.

Pereira fue consultado telefónicamente por la desaparición, reconstruyeron las fuentes, y este contestó que lo tenía en su poder, sin quedar en claro los motivos. Trascendieron dos versiones: una, que se lo había llevado a su casa, y, otra, que lo guardaba en su oficina “para mayor protección”, agregaron las fuentes.
Lo cierto es que, ante las preguntas y las dudas, el principal devolvió el reloj.

Mas allá de esto, la situación llegó a la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, que instruye la causa del doble crimen, quien sacó una compulsa para que se investigue la posible comisión de un delito por parte del efectivo. El expediente recayó en la fiscalía de Delitos Económicos y Susana Muscianisi lo imputó por malversación de caudales públicos. 

Terminada la instrucción, en los próximos días, la fiscal va a elevar la causa a juicio oral y público. Pereira puede oponerse si su defensa así lo considera, y será la Justicia de Garantías la que defina si debe o no sentarse en el banquillo de los acusados. 

Uno con prisión preventiva

La tarde del jueves 23 de febrero se produjo un ataque armado contra dos jóvenes primos. Ambos terminaron muertos. Los identificaron como Fernando y Emiliano Córdoba.

Al primero lo conocían como Dragoncito y lo involucraron con algunos narco y también con asaltos, contaron fuentes policiales.

Al segundo lo vincularon sentimentalmente con una mujer policía de la UID de Las Heras. Tras conocerse esta situación, la auxiliar fue separada del área de investigaciones. La causa tiene un detenido con prisión preventiva, Raúl Flores. 

Ver también: Las relaciones de una efectivo con la víctima y el señalado autor

El hermano de este hombre, Martín Leonardo Flores, tiene pedido de captura. El móvil, sostienen los pesquisas, fue un ajuste por temas de drogas. 

 


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