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Por: ElSol.com.ar

Los viajes en micro pueden terminar en alguna anécdota, negativa o positiva. Por eso, lo que le ocurrió ayer a una mujer vale la pena contarlo, porque culminó de la mejor manera, sin tener que lamentarse. Cuando la dama se subió al colectivo, como pudo, llevaba una gran bolsa de mandarinas. Pues, bien, con los pozos y frenadas, se cayó y se le soltó lo que llevaba. Por eso, las frutas rodaron y se dispersaron por todo el piso del colectivo como si este fuera una inmensa mesa de villar. La sorpresa de los pasajeros fue tal que intentaron ayudarla y, uno tras uno, se acercaron a devolverle los frutos. La mujer, desconcertada pero con mucho humor por lo que ocurrió, comenzó a las carcajadas y empezó a recorrer el micro repartiendo las mandarinas en gesto de agradecimiento. Buenísimo. 


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