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Por: Paula Crombas

Llegaste a junio y sentís literalmente que no das más. Te cuesta levantarte, aunque estés agotada, no lográs conciliar el sueño, tu alimentación no es la más adecuada, no te sentís motivada para realizar ninguna actividad física, etcétera, etcétera. ¡Que levante la mano la que no se ha sentido fatigada alguna vez!

Este problema es tan frecuente como difícil de definir, ya que cada persona tiene su propia idea de lo que significa “estar cansado”. En lo que sí coinciden todos es en los síntomas que acompañan a la fatiga, como son la pérdida de energía, el decaimiento, la pesadez y el sueño.

El cansancio o agotamiento casi siempre es pasajero y se puede atribuir a causas concretas y muy diferentes, como la falta de sueño, un día de trabajo intenso y estresante, un viaje agotador o a la práctica excesiva de ejercicio.

Sin embargo, detrás de esa debilidad pueden esconderse afecciones leves, como un resfriado o una gripe, o más graves, como problemas cardiovasculares, debilitamiento del sistema inmunitario, enfermedades metabólicas u hormonales. Es por ello, que prevenir la fatiga es la mejor arma para evitar que se instale definitivamente. Sin embargo, hay que saber cómo hacerlo. Veamos entonces el decálogo para poder evitarla.

1- En primer lugar, deberás determinar cuál es el motivo que te está provocando esa sensación de agotamiento intenso e injustificado. Las causas más comunes son el estrés, la mala alimentación, la deshidratación, las afecciones leves como gripe o resfriado o la alteración del reloj biológico.

2- Debes seguir una dieta equilibrada que garantice todo tipo de nutrientes, vitaminas y minerales. Los médicos coinciden en que las personas con fatiga deben evitar las comidas copiosas, el alcohol, la cafeína y grandes cantidades de comida chatarra.

3- Una buena hidratación fomenta un mayor rendimiento tanto físico como intelectual, por lo que la sensación de fatiga desaparece. Ingerí grandes cantidades de líquidos: agua, zumos, y bebidas no carbonatadas. 

4- Podes combinar tu dieta con complementos vitamínicos, como la jalea real, que garantizarán el aporte extra que necesita tu organismo. Recordá siempre de consultar a tu médico o farmacéutico acerca de los suplementos más indicados para tu caso.

5- Dormir bien es fundamental: ni mucho, ni poco. Pero sobre todo, de forma regular. Adaptá tu noche a tus propias necesidades. Algunas personas necesitan dormir sólo seis horas para estar en plena forma, pero otras, en cambio, requieren entre ocho y diez. Además, es importante respetar los horarios y tu ritmo de sueño.

6- Practica algún deporte. El cansancio también suele estar relacionado con una vida demasiado sedentaria. En vez de quedarte delante del ordenador, opta por un paseo al aire libre o practicá de forma razonable, tu deporte favorito.

7- Si la fatiga es la respuesta a una situación de desgaste, utiliza técnicas para controlar y reducir el estrés. En este sentido, podes acudir a un médico, psicólogo o terapeuta para que te dé las pautas oportunas a seguir.

8- Considera la medicina "alternativa". La acupuntura, el reiki, el masaje, los estiramientos, el yoga y el tai chi parecen ayudar a mucha gente afectada por la fatiga. También podes optar por infusiones relajantes a la hora de dormir o con principios revitalizantes para llevar el día con energía.

9- En los casos en los que la fatiga sea uno de los síntomas ocasionados por el virus influenza, un antigripal puede ser tu mejor aliado. Además de reponerte del agotamiento que acarrean, conseguirás aliviar la congestión nasal y la fiebre.

10- Si tu sensación de agotamiento persiste, es fundamental que visites a tu médico para descartar problemas mayores como el debilitamiento del sistema inmunitario o una alteración cardiovascular.

 

 


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