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La altura máxima a la que un ser humano puede sobrevivir a una caída

¿Has soñado más de una vez que caés a un precipicio? Si la respuesta es sí, entonces esta nota te va a encantar.

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Por: Medios

Es curioso, el ser humano puede morir de maneras ciertamente “tontas”, en cambio, puede sobrevivir a caídas espantosas. La primera y posiblemente más famosa de todas fue la de Vesna Vulovic en 1972. De hecho, la azafata ostenta el récord de supervivencia al caer sin paracaídas desde más de 10 mil metros.

Aunque existen diferentes teorías sobre el suceso, lo cierto es que la corriente más aceptada habla de un cúmulo de situaciones. Entre otras, se cuenta un carrito que la empotró y no permitió su descenso a solas, la forma en la que impactó el avión, la fricción del aire contra el fuselaje o el hecho de que la superficie final fuera nieve. 

En caídas muy altas, los cuerpos pueden alcanzar lo que llamamos velocidad terminal, es decir, la velocidad a la que la resistencia del aire llega a ser tan alta que anula la aceleración debido a la gravedad. Una vez en la velocidad terminal, un cuerpo puede caer de la forma que sea, que no alcanzará más velocidad.

 Vesna Vulovic.

Vulovic probablemente alcanzó la velocidad terminal antes de golpear el suelo, aunque es difícil de lograr si de donde caemos es desde un edificio. Según explica el profesor de matemáticas en la Universidad de Penn, Howie Weiss: "Una mujer de 54 kilos en caída libre tendría una velocidad terminal de unos 38 metros por segundo. Y lograría el 95% de esta velocidad en unos siete segundos. Eso equivale a una caída de alrededor de 167 metros, más o menos 55 pisos de altura".

De hecho y aunque parezca mentira, el organismo puede caer desde una altura máxima de 6 mil metros de altura y sobrevivir al impacto. El ejemplo, único en la historia, se llama Alan Magee.

Ocurrió el 3 de febrero de 1943. Magee era sargento del Ejército de Estados Unidos en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Ese día su avión fue alcanzado por los alemanes y su paracaídas quedó inservible. Sin más opciones, el sargento decidió saltar desde 6 mil metros de altura antes de que el aparato se estrellara.

Durante el salto, perdió el conocimiento en varias ocasiones y finalmente atravesó los cristales de una estación e impactó contra el suelo del vestíbulo. Obviamente, Magee acabó en urgencias con múltiples huesos rotos e importantes daños en los riñones y los pulmones, pero había sobrevivido a la terrible caída.

La física dice que en una caída entran muchísimas variables, incluso la ropa quese lleva puesta, pero a determinadas alturas, hay poco que hacer. Tal y como explica el doctor y físico P. Doherty: "A medida que subes, el aire se hace más y más fino. De hecho, puedes girar tan rápido que la sangre puede precipitarte en tu cabeza y matarte. O la fricción con la elevación te quemará. Es por eso que los transbordadores espaciales tienen aislantes del calor".


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