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Violencia de género

A la ex del Rengo la fueron a buscar con la policía y declaró otra versión en el juicio

Alejandra Muñoz, quien denunció al jefe de la barra del Tomba por una golpiza, dijo en el debate que las lesiones las sufrió en un forcejo y que fueron “sin querer”. 

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El Rengo Aguilera ingresando a la sala de debate.

Por: Exequiel Ferreyra

La primera jornada de juicio oral contra Daniel Rengo Aguilera, el jefe de la barra brava de Godoy Cruz, acusado de golpear y amenazar a su ex pareja, culminó este lunes por la tarde con más dudas que certezas por las contradicciones que presentaron algunos partícipes del proceso con respecto a declaraciones de la instrucción.

Está previsto que mañana el juez Correccional Orlando Vargas dé a conocer el fallo, luego de los alegatos de las partes. Antes, Aguilera, quien está en prisión desde de marzo, declarará después de un careo entre la denunciante y una empleada doméstica que trabajaba en la casa donde ocurrieron los hechos. 

Lo que más llamó la atención en el primer día de proceso fue que la madre de los hijos del Rengo, Alejandra Muñoz, tuvo que ser buscada con el auxilio de la fuerza pública y luego modificó, en parte, lo declarado de la denuncia inicial. 

Tras el episodio del 30 de marzo, declaró que había sufrido una golpiza en el rostro y también en la zona abdominal tras un breve encuentro que tuvieron en su casa del barrio Los Aromos de Carrodilla; pero, este lunes, ante las partes, dijo que se produjo en un contexto de forcejeo en los pasillos de la propiedad. Y, ante las preguntas de la defensa, agregó que ella se defendió pateándole la pierna ortopédica de Aguilera (le falta una pierna por un accidente vial), por lo que el hombre se  cayó encima de ella. Esto, entendió, pudo haberle causado las lesiones en la boca y la panza, las que fueron “sin querer”, dijo.

El giro en la causa provocó reacciones en los presentes. Tanto es así que la defensa, a cargo de Gemina Venier, solicitará –cuando sea su turno de alegar– la absolución de su cliente o, en su defecto, que se cambie la calificación por una que tipifique menor tiempo de encierro y reciba una pena por los días que lleva detenido. Esto dejaría al Rengo en libertad. 

Sin embargo, para la fiscalía, a cargo de Mónica Fernández Poblet, la autoría de Aguilera está comprobada y solicitará que sea condenado por lesiones agravadas por mediar violencia de género y amenazas. Se basa en que la denuncia de Muñoz se condice con el resultado de los informes del Cuerpo Médico Forense; es decir, aseguró que sufrió puñetazos en el rostro y también en el abdomen y los profesionales confirmaron que esas heridas fueron provocadas por ese tipo de agresión.

Además, la ex de Aguilera expresó en el juicio que no había recibido amenazas. Pero la fiscal tiene como prueba un mensaje de WhatsApp enviado minutos después de los hechos en el que le dice, palabras más palabras menos: “Lo de hoy no es nada a comparación de lo que te puede pasar”. 

En el Ministerio Público creen que la mujer pudo haber alterado algunas partes de su relato por el contexto en el que se encuentra y la persona que denuncia. Se apoya en que el Rengo es un hombre asociado a diversos delitos ­–fue condenado por disparar contra un par de sujetos en Luján– y al sector más combativo de la barra de Godoy Cruz y Muñoz puede padecer miedos si termina siendo hallado culpable. 

La causa 

El 30 de marzo, Muñoz denunció al barra del Tomba ante la Justicia y ese mismo día ordenaron su captura. La reconstrucción señala que la pareja, que tiene dos hijos de 16 y 11 años, no convivía desde hacía poco más de un año. Ese día, Aguilera la llamó y le dijo que iba a ir a verla porque quería mostrarle unas fotos donde se la veía con otro hombre. Para cuando se encontraron, los menores se encontraban en el colegio.

La presentación inicial sostiene que Aguilera la golpeó en el rostro y también en otras partes del cuerpo y huyó del lugar. La mujer también dijo que creía que había tomado bebidas alcohólicas. Lo detuvieron y después la fiscal ordenó su traslado a prisión. En el causa, de acuerdo con las fuentes, no figura ninguna constancia de que le hayan practicado un test de alcoholemia.

En la última etapa del debate, el juez Vargas pidió que se realice un careo entre Muñoz y una de las testigos más importantes: una empleada doméstica, porque no quedó claro si trabajaba en la propiedad al momento del hecho.


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