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Habló la suegra de la víctima

“Los dos se alcoholizaban y me golpeaban”, contó la madre del femicida de Carrodilla

Rosa Garde fue quien avisó a la policía cuando su hijo, Federico Camargo, le dijo que la víctima “no respiraba”. La mujer contó lo que padeció y que todo terminó así porque “ellos se lo buscaron”. El detenido fue imputado anoche. 

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Aquí fue donde Rosa encontró a Natalia sin vida.
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Por: Pablo Montivero

Federico Mono Camargo (39) está acusado de matar la tarde del miércoles a su pareja en Carrodilla. Lo detuvieron ese mismo día en el barrio Tres Estrellas, Godoy Cruz. Rosa Garde, su madre, fue quien dio aviso al 911 después de que su hijo le dijera que la víctima “no respiraba”. La mujer aseguró ayer –un día después del conmocionante hecho– que todo terminó en tragedia porque “ellos se lo buscaron”. 

Rosa recibió ayer a El Sol en su casa –donde Natalia Calderaro (31) fue asesinada a golpes– y brindó detalles sobre el violento episodio. “No me lo esperaba, nunca sentí ruidos ni gritos”, dijo.

La madre del acusado contó sobre las horas previas al hecho. “Hablé con ellos al mediodía, almorzaron en la pieza que está en el patio donde vivían y yo acá (en su casa) y después me fui a dormir la siesta.

Cuando me desperté, a las 17 vino mi hijo y me dijo: ‘Natalia no contesta, no respira’”, relató la mujer.

Rápidamente –dijo– fue hasta el fondo de su casa a revisar a su nuera para saber qué sucedía. “La llamaba y ella no respondía, la toqué un poco y no se movía. Le dije a Federico que había que llamar a la policía y a la ambulancia”.

La escena. La pieza donde vivía la pareja.

Mientras Rosa se comunicaba con el 911, su hijo se escapó sin que ella pudiera verlo. Cuando llegó el personal policial con los médicos, constataron la muerte de la mujer

En tanto, Camargo cayó ese mismo día –a las 23– en el barrio Tres Estrellas. Estaba en la casa de unos amigos. Anoche, el fiscal Gustavo Pirrello lo imputó por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Luego, ordenó que fuera trasladado a la cárcel. 

Víctima de la violencia. “Los dos me maltrataban, siempre discutían, ya estaba cansada de policías en mi casa, pero ayer fue la última vez”, sentenció la madre del imputado.

Además, la mujer contó que tanto su hijo como su nuera tomaban alcohol “casi siempre” y que, generalmente, en esos momentos era cuando la golpeaban. “Se me venían como dos perros a atacarme”, opinó. 

Después de los peritajes, así quedó la casita. 

Rosa contó que trataba de advertirles de que si seguían con ese comportamiento “algo malo iba a pasar”, pero que la pareja no les hacía caso. “Yo siempre les decía: ‘Estan locos ustedes, ¿qué les pasa?’, pero me contestaban que no me tenía que meter, era como hablarle a una pared”, explicó.

También desmintió una serie de rumores que surgieron alrededor del hecho de sangre. En primer lugar aseguró que su hijo no vendía drogas –como habían señalado los vecinos–, que sólo las consumía “a veces”. 

Asimismo, afirmó que el Mono nunca le insinuó que Natalia se había suicidado con medicamentos, como trascendió en un momento.

Preocupada por su nieta 

Los investigadores contaron que –sospechan– que la hija de pareja, de poco más de dos años, presenció la muerte de su madre. Temporalmente, quedó bajo la tutela de la OAL.

Rosa expresó su deseo por hacerse cargo de la niña ya que está acostumbrada a estar en su casa y se llevan muy bien. “Yo soy su Tata”, dijo.

La señora explicó que su nieta es lo único que le preocupa después de lo que pasó. “Lo digo con una mano en el corazón, lo de él (Camargo) me duele sólo un poco porque es mi hijo, pero lo de ella (Natalia) no, porque siempre me maltrataba y me rechazaba”. 

Luego contó que la víctima había empezado a beber “hace un tiempo” y que mientras su hijo se iba a trabajar –realizaba instalaciones para una empresa de televisión por cable– se alcoholizaba. “Yo le decía: ‘Natalia, no podes estar así’, pero me decía que a mí eso no me importaba”.

En la continuidad de la charla, Rosa contó que la víctima tenía otros dos hijos producto de una relación anterior pero que “se los habían quitado” y por eso no vivían con ella. “Nunca supe por qué. Pero es raro que a una mujer le saquen los hijos”, deslizó.

En tanto, Camargo también tuvo dos hijos, de 18 y 9 años, con una ex. Incluso, el mayor de ellos tiene un bebé de tres meses, por lo que el Mono es abuelo.

“Hace un tiempo, cuando había hecho de las suyas, yo le dije que si terminaba preso no lo iba a ir a visitarlo a la cárcel y él se sorprendió. Pero creo que, cuando pasen uno o dos meses, voy a ir, después de todo sigue siendo mi hijo”, sentenció la mujer. 

Federico Camargo y la joven madre asesinada, Natalia Calderaro.






 


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