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Delincuencia juvenil

El Estado tiene bajo su órbita a 800 jóvenes que delinquieron

Son chicos de 16 a 25 años en conflicto con la ley, de los cuales 80 están privados de la libertad por faltas graves.

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Por: Melisa Stopansky

Por estos días volvió a ponerse sobre la mesa la idea de bajar la edad de imputabilidad de los menores: de 16 años a 14, como solución a los problemas de inseguridad. De hecho, el Gobierno nacional comenzó a realizar encuentros para debatir y elaborar el proyecto que sería presentado después de las elecciones. Lo cierto es que los datos muestran que, en la provincia, los ingresos en el sistema de Responsabilidad Penal Juvenil se mantienen constantes en los últimos años.

Cerca de 800 jóvenes de entre 16 años y 25 están bajo el Programa de Responsabilidad Juvenil por haber cometido algún delito en la provincia. En tanto, 80 están privados de la libertad por faltas graves a la ley, como robo agravado, homicidio y violaciones. En su gran mayoría ya están insertos en un plan de libertad asistida para acceder a una oportunidad laboral o de formación. Según las autoridades del ex Cose, la estadística se mantiene en los últimos años, observación que coincide con la mirada de los jueces penales de menores. 

Pablo Quinteros, director de la Unidad de Internación del ex Cose.

Pablo Quinteros, director de la Unidad de Internación, explicó que es menor el porcentaje de los chicos que tienen cuentas pendientes con la ley que están internados, y sostuvo que el sistema apunta a lograr una inserción laboral, educativa y sanitaria para cuando cumplan la condena.

“Durante el 2016 logramos bajar a 50% la deserción escolar y hay casos de chicos que terminaron la secundaria y están a punto de ingresar a la universidad”, resaltó como parte del trabajo que se lleva adelante en estas instituciones, al decir: “Si bien hay un gran prejuicio de la efectividad del programa, logramos recuperar a muchos chicos”.

Y agregó: “Hay que entender que gran parte de los jóvenes que son atrapados cometiendo un delito fracasaron en todo: en la escuela, en sus familias y hay que empezar a cambiar sus expectativas de vida para que puedan salir del delito, que en definitiva es un síntoma de una problemática mayor”.

Quinteros también señaló que muchos menores que llegan al sistema no deberían estar allí, sino en un psiquiátrico para menores o un centro de rehabilitación, ya que su problema con las adicciones y su enfermedad mental es la cuestión central.

“En la medida que demos más oportunidades a estos chicos vamos a lograr bajar los niveles de delincuencia, que es lo que la sociedad en general está pidiendo”, concluyó.


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