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El fin de la banda criminal del oeste de Godoy Cruz

El Junior, el Pecoso y el Guatón, el rol que cumplían en la banda de la Yaqui

Los dos sobrinos y el hermano de Sandra Jaquelina Vargas conocerán el viernes la sentencia en su contra por causas de homicidio y tentativa de ese delito. Arriesgan duras penas. Quiénes son estos sujetos que vienen siendo noticia por diversos hechos desde hace varios años. 

Ampliar imagen Banda de la Yaqui
Los tres protagonistas del proceso. En algunas fotos, armados.

Por: Exequiel Ferreyra

El viernes a las 10 culminará en la Séptima Cámara del Crimen el juicio oral contra dos sobrinos y un hermano de Sandra Jaquelina Vargas, la jefa narco del oeste de Godoy Cruz condenada este año por diversos delitos federales y provinciales. 

Los fiscales Fernando Guzzo y Juan Carlos Alessandra pidieron que sean condenados y en los pasillos tribunalicios se habla de que podrían pasar varios años en la cárcel. No sólo eso, también requirieron al tribunal que extraiga compulsa para investigar a la mujer de 40 años por instigar un asesinato, un as que tenían en la manga desde hacía varios meses. 

Para los sobrinos de la Yaqui, Carlos Junior Vargas y Jonathan Pecoso Brizuela, los representantes del Ministerio Público solicitaron prisión perpetua y 18 años de cárcel, respectivamente, y para el hermano, Carlos Guatón Vargas, 8 años de encierro. Los dos primeros están acusados de asesinatos y abuso de armas y el restante por intento de homicidio.

De acuerdo con las pesquisas que se han realizado en los últimos años, se trata de personajes que tenían un papel importante en la organización que lideraba la mujer que fue detenida en marzo del 2014 en uno de los chalets de San Luis.

Tanto es así que fueron cayendo cuando las causas en su contra se acumulaban en la Unidad Fiscal godoicruceña. Desde usurpación de viviendas, tiroteos contra policías y rivales que intentaban ganar terreno hasta custodia de estupefacientes en algunos casos, las misiones que cumplían.

El que arriesga más años

Carlos Junior Vargas es quien más tiempo podría pasar en la cárcel. Se trata de un joven que está sospechado de ser soldadito de la Yaqui desde que era menor de edad. Se movilizaba por el Campo Papa y otros complejos y tenía muy buena relación con Brizuela y las hijas de la jefa narco.

Las investigaciones sostienen que recibía órdenes directas de la Yaqui. Quedó demostrado en las escuchas telefónicas que le realizaron a la banda. Este joven de 22 años está acusado de acribillar la siesta del 8 de febrero del 2014 a Andrés Arce, un hombre de 31 años del barrio Huarpes que iba con amigos por el barrio Sarmiento y fue sorprendido por sujetos que se movilizaban en un VW Fox negro, tal como relataron los testigos. 

El Junior, quien se mostraba en las redes sociales armado con Itakas y pistolas calibre 9 milímetros junto con otros soldaditos de la banda criminal, como Franco Ábrego (Cara Cortada) y Ariel Montiveros (Arielito), era como una especie de chofer, circulaba en motos enduro y custodiaba quiosquitos para el narcomenudeo. No lo juzgaron en la causa federal por venta de drogas a pesar de que varias veces fue detectado en la puerta de esos lugares. 

Tras el crimen de Cristian Gelvez, en enero del 2014, la Yaqui –sostiene una hipótesis– planificó vengar el ataque contra su esposo e impartió las órdenes a quienes la seguían. 

Uno de los objetivos era Enrique Carnicero Quirino, autor material del homicidio. La instrucción sostiene que el Junior manejaba el Fox con otros sujetos y se topó con un Peugeot 306 dominio BHG-955 en el que circulaban Andrés Potrillo Arce, Luis Alberto Guiraldez –alias Garza­– y Mario Alberto Cañadas. 

Por su parecido físico, creyeron que Arce era Quirino y lo mataron a balazos en el cruce de Salvador Arias y Monte Hermoso. Un testigo declaró que vio que bajaron tres sujetos del Fox y que se escuchó: “El de atrás, el de atrás. Ese es, ese es”, y luego apretaron el gatillo.

Arce no tenía nada que ver con Quirino ni con la guerra de bandas. Al parecer, había ido al barrio a comprar drogas. 

Mano derecha 

Jonathan Brizuela es otro sobrino de la Yaqui que está en el banquillo. Nació el 1 de abril de 1992 y tiene un hijo. Fue uno de los primeros soldaditos en caer en las redes policiales, en setiembre del 2013 en San Luis, antes de que estallara la causa contra su tía.

Con domicilio en el barrio La Estanzuela, en el juicio federal, en el que terminó condenado a 9 años de cárcel por venta de drogas y lavado de activos, dijo que trabajaba en la Casa de Gobierno como pintor y que tenía un sueldo de 2.000 pesos. Pocos le creyeron.

Pecoso, como lo conocen, vivió desde chico en Estados Unidos con su padre y regresó cuando cumplió la mayoría de edad. No tenía temor de mostrarse en Facebook fumando marihuana o con un arma de fuego.

Es señalado como el líder de los angelitos de la Yaqui. Hablaba directamente con Cristian Gelvez o con la Yaqui, llamada Nani por su familia. Incluso, se comunicaba con ella desde la cárcel. El Pecoso viajaba a San Luis periódicamente mientras operaba en el oeste de Godoy Cruz. Se cree que era uno de los nexos para la distribución de sustancias prohibidas en esa provincia. Protagonizó varios tiroteos en el Campo Papa. 

Cuando fue detenido en San Luis, manejaba una Toyota Hilux. Está acusado de un crimen y de abuso de armas. Hay quienes dicen que las pruebas en su contra por el hecho de sangre no son fuertes, otros aseguran lo contrario. Lo cierto es que la fiscalía lo quiere en la cárcel. 

Lo juzgan por el crimen de Ricardo Mono López, ocurrido el 10 de en agosto del 2102. La víctima estaba en la puerta de la casa de sus primos cuando dos sujetos le dispararon. La causa que instruyó el fiscal Gustavo Fehlmann sostiene que los autores fueron el Pecoso Brizuela y otro angelito llamado Patricio Emiliano Garrido –el Negro– conocido por ser la pareja de la hija de la Yaqui, Silvina Gelvez, con quien tiene una nena.

Sin embargo, el Negro ya fue juzgado por ese hecho y terminó absuelto en esa causa. Está en la cárcel porque recibió cinco años de prisión por robar una moto en el parque San Vicente, de Godoy Cruz. 

Zafó en el federal 

Carlos Guatón Vargas tiene 34 años y tres hijos. No terminó el secundario y dijo ser metalúrgico con un sueldo promedio de 4 mil pesos al momento de su captura, el 14 de abril del 2014 en San Luis. Tiene domicilio en el barrio Udilem. Creen que manejaba los contactos de la banda entre Mendoza y la vecina provincia.

El Guatón terminó absuelto en la causa por drogas en la Justicia federal. De todas formas, el tribunal hizo lugar a un pedido de compulsa para rever su sobreseimiento en la causa por lavado de activos, ya que tenía vehículos a su nombre. 

En la Justicia local responde por tentativa de homicidio. Los acusan de balear en el pecho y a corta distancia a una mujer de 76 años llamada María del Carmen Sosa, madre de un presunto rival. Fue en un hecho ocurrido tras el crimen de Cristian Gelvez. En esa casa se hallaban los sujetos que habían baleado al marido de la Yaqui. 


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