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Cifran que alarman

La obesidad infantil, una enfermedad que crece en Mendoza

Los especialistas aseguran que la prevalencia es de 30 a 50% de casos. ¿Cómo se enfrenta el problema tanto en el núcleo familiar como educativo?.

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Por: Natalia Mantineo

Falta de actividad física, comidas chatarras y mucho sedentarismo son algunas de las causas que generan la obesidad infantil, una enfermedad que para muchos pasa desapercibida, pero que preocupa no sólo porque ya está instalada en la población sino porque los casos aumentan a diario.

Si revisamos la dieta de los niños y adolescentes encontramos que está "cargada" de alimentos industrializados y envasados. Su alimentación tiene alta densidad calórica, rica en grasas y azúcares simples y grasas trans que atentan contra su calidad alimentaria.

 

 

El sobrepeso y la obesidad no sólo alarman por su incremento en la sociedad, sino por las patologías que estas enfermedades traen asociadas como diabetes, hipertensión arterial, alteración al nivel de los líquidos en sangre, entre muchas más. Cuestiones que antes eran impensadas y que hoy se vuelven constantes.

 

“Las consultas han crecido. Cada vez hay más niños derivados a los consultorios por recomendación pediátrica. La verdad es que preocupa mucho la situación. Si bien en Mendoza no existen cifras específicas hay una prevalencia de 30 a 50% de casos, números que realmente preocupan”, dijo Romina Calella, licenciada en Nutrición.

La especialista además aseguró que el problema de la obesidad no pasa sólo por una cuestión económica sino también cultural.

“En Mendoza no hay educación en las familias sobre alimentación saludable. Lo que más consumen los niños a nivel provincial y nacional son papas y tomates, no tienen otros conocimientos, por lo que el rol de los padres es fundamental en el aprendizaje de los pequeños”, explicó la profesional.

 

Al no conocer las frutas y verduras, los niños reemplazan esos alimentos por snacks, alfajores, golosinas, gaseosas, lo que lleva a un consumismo diferente a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Más allá de no tener conocimientos sobre la importancia de consumir frutas y verduras para una alimentación saludable, es meritorio destacar que las familias siempre están a tiempo para modificar sus hábitos. “Se recomiendan consumir dos frutas diarias y tres porciones de vegetales. Con una dieta balanceada y con los nutrientes necesarios, es probable que la obesidad en la provincia disminuya y los niños crezcan bien alimentados”, expresó la especialista.

La familia y un trabajo interdisciplinario

La vida sedentaria y la mala alimentación son factores que cada día empujan más a poseer este tipo de patologías.

“Las consultas sobre esta problemática se han incrementado pero el trabajo que hoy realizamos los especialistas es interdisciplinario, es decir, no puede trabajar por separado un pediatra, un nutricionista, un psicólogo y un preparador físico. Hoy todos estamos unidos y conectados, pero también la familia debe responder unida. Es decir, a las consultas no sólo viene el pequeño y su madre; sino el núcleo familiar completo porque son todos los que deben involucrarse para lograr un cambio en la alimentación de ese hogar”, manifestó Ana Mazzoni, licenciada en Psicología.

 

De nada sirve que un especialista ayude al pequeño a tomar conciencia sobre la importancia de alimentarse saludablemente si la familia no se involucra en el proceso. “El cambio de mentalidad lo tienen que hacer todos. En lugar de consumir gaseosas, beber jugos naturales o agua; en vez de fritos, cocinar al horno o al vapor; en vez de masitas dulces o postres, consumir frutas”, son consejos que son necesarios aplicar pero no para una persona (el enfermo) sino para todo el grupo familiar”, manifestó la licenciada.

La escuela y su compromiso con la merienda saludable

Snacks, galletitas, sandwiches de salame, de queso, de jamón; pizzas, panchos, gaseosas, juguitos congelados, caramelos, chocolates, son algunas de “las tentaciones” que se ofrecen en los kioscos de las escuelas para que los chicos consuman durante los recreos.

En el 2013 equipos técnicos del Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos comenzaron a trabajar en la implementación de dietas alternativas para reemplazar algunos alimentos incluidos en las meriendas escolares. Pese al intento, los resultados no perduraron en el tiempo. Lo mismo ocurrió con los kioscos, en los que no existe una regulación que controle bromatológicamente los alimentos que allí se expenden.

 

“Estamos trabajando en ello, las cifras sobre obesidad infantil son alarmantes y desde la DGE junto con equipos del Ministerio de Desarrollo Social trabajaremos para ocuparnos de la situación”, dijo Mónica Coronado, Subdirectora Gestión Educativa que, además agregó: “Este mes celebramos el mes de la Alimentación saludable y estamos realizando varias actividades para que los chicos participen y se estimulen con el consumo de frutas y verduras.

Por ello, este miércoles las escuelas de la provincia tendrán su Día saludable. Buscamos que los chicos desarrollen el gusto por comer alimentos saludables. En la escuela Pedro Arce, de Godoy Cruz, estudiantes de Arrayanes, Instituto de Alta Gastronomía ofrecerán diferentes menúes para que los chicos aprendan a comer rico y sano. 

"La buena alimentación no pasa por una cuestión económica sino cultural", refirió la funcionaria.


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