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Ampliar imagen Ábrete sésamo

Por: Rosario Díaz Araujo

Las semillas de sésamo aparecieron en nuestro mundo encima de los panes de hamburguesas, pienso que ese ha sido el primer "aprouche" de cualquiera de nosotros. Pero un día visitando tiendas especializadas observé que hay de varios colores, por lo tanto me pareció oportuno traerlas al banquillo para ver qué ofrecen.

Actualmente, las semillas de sésamo son una de las semillas oleaginosas más utilizadas en la cocina y repostería internacional, sobre todo en la oriental. Se emplea frecuentemente en la cocina como una especie de acompañamiento de platos y como producto elaborado hay aceite de sésamo muy frecuente en la cocina asiática.

 

Estos son los muchos beneficios que podemos incorporar a nuestra salud con el consumo regular de semillas de sésamo:

Protegen el sistema cardiovascular gracias a sus ácidos grasos poliinsaturados que mejoran el estado de las arterias, provocando una menor incidencia de hipertensión, infarto de miocardio, angina de pecho, etc.
Mejora el estado de las personas diabéticas. Según algunos estudios, como el publicado en Journal o Medical Foods, el consumo regular de aceite de semillas de sésamo reduce la presión arterial y el nivel de glucosa en diabéticos hipertensos.
Mejoran la depresión gracias a su extraordinario aporte del aminoácido triptófano, precursor de la serotonina, que controla el estrés, la ansiedad, el insomnio, la depresión y la falta de energía.
Previenen la osteoporosis, gracias al importante aporte de calcio que supone el consumo regular de semillas de sésamo.
Nos mantiene jóvenes. Sus vitaminas y minerales antioxidantes mantienen en plena forma el sistema inmunológico y combaten la oxidación.
Protegen el aparato digestivo, gracias a la acción de su fibra (mucílagos), protegiendo las mucosas e impidiendo la aparición de irritaciones (gastritis, acidez, etc).
Mejora la salud bucal. Según el ayúrveda, medicina tradicional hindú, dejar unos minutos aceite de sésamo en la boca previene la formación de caries, gingivitis, placa dental y mal aliento.

Cómo consumir las semillas de sésamo

Las semillas de sésamo son un alimento tremendamente versátil, pues no sólo se pueden incluir en todo tipo de platos en forma de semilla o de aceite, sino que permiten la elaboración de diferentes productos caseros de manera muy sencilla. Eso sí, para obtener sus nutrientes, es importante que tengas en cuenta lo siguiente:

Las semillas de sésamo han de abrirse antes de comerlas, ya que si no, el organismo las expulsará tal y como han entrado, es decir, sin aprovechar sus muchos nutrientes. Para ello necesitarás un mortero japonés. Los morteros japoneses no son lisos, sino que tienen unas pequeñas estrías para moler y abrir los granos y semillas. Una vez despedazadas, ya las puedes incorporar a cualquier plato.
Cómelas al poco de haberlas molido. No es necesario que las muelas cada vez que las vayas a comer, puedes moler cierta cantidad y guardarla en un recipiente de vidrio durante unos días. Pero procura no guardar mucha cantidad durante demasiado tiempo porque si no se enranciará. Elabora una cantidad que te sirva para el consumo de una semana, más o menos.
Se pueden añadir crudas (molidas) a cualquier guiso, ensalada, yogur, muesli, etc.
Otra opción es tostarlas ligeramente en una sartén sin aceite, hasta que cojan un poco de color o hasta que empiecen a saltar como las palomitas. Luego muélelas. Su sabor cuando están tostadas aumenta considerablemente y le dará un toque diferente y exquisito a cualquier plato.
Otra forma de aprovechar sus propiedades es consumir regularmente aceite de sésamo, en las ensaladas, por ejemplo. Es muy importante que elijas un aceite de alta calidad, de semillas crudas prensadas en frío y, a ser posible, en una tienda de productos biológicos.
El gomasio es un condimento muy utilizado en japón que consiste en elaborar una pasta (seca) en la que se mezclan diferentes proporciones de semillas de sésamo molidas y sal marina. Visita nuestro reportaje cómo hacer gomasio. Podrás utilizar esta mezcla como condimento en cualquiera de tus platos.
El tahini es otro de los condimentos típicos. Se elabora mezclando semillas de sésamo molidas con agua hasta conseguir una textura cremosa a la que puedes añadir otros condimentos y utilizar en forma de salsa o para untar en el pan.

Tanto los árabes como los vegetarianos, como los orientales, lo añaden a sus salteados de verduras, carne o pescado (excepto vegetarianos), en el yogur de la merienda, sobre los postres como decoración, como ingrediente extra del pan.

Otra forma de utilizar las semillas de sésamo es como sustituto de la harina en fritos y rebozados, unas albóndigas de soja y sésamo son algo exquisito y ¿qué sería del tofu encebollado sin esas doradas pepitas?

Las hay negras, pero las más consumidas son las semillas de sésamo blancas, si se compran crudas y se tuestan antes de utilizarlas vamos a disfrutar más de su aroma y sabor que se verá potenciado, aunque hay que tener más cuidado con su conservación, ya que las semillas, como los frutos secos, al ser ricas en grasas tienen más facilidad a ponerse rancias.

Usos:

En panificación, panes, galletas, grisines, Sobre el yogur, el helado, las sopas, en ensaladas, en flanes, tartas, en sushi, apanando pescado, sobre budines, etc.

Vamos a la degustación:

Sésamo

Aroma: dulce, almendrado.

Sabor: suave, exquisito.

Textura: en semillas.

Precio: $120 el kilo.

¿Lo llevamos a casa?

Si, me resulta muy interesante incluirlo en recetas de todos los días, como fuent de minerales, por su sabor y textura.


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