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Crimen de Julieta González: el falso embarazo y la piel debajo de las uñas

Andrés Di Césare, hijo de un empresario del transporte, está complicado. Creen que fue la última persona que estuvo con ella y la fiscal del caso lo imputará.

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Ampliar imagen Julieta González.
La joven tenía 21 años.
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Por: Exequiel Ferreyra y Pablo Montivero

La investigación por la desaparición y posterior crimen de la joven maipucina Julieta González transitó un camino lento, de análisis de cada detalle. Pasaban los días y parecía que las pruebas se esfumaban.

Nada de eso era cierto, los pesquisas la habían profundizado. Desde que dejaron de verla, el 21 de setiembre, se sospechó que algún hombre que solía frecuentarla sentimentalmente tenía algo que ver con el hecho de sangre. Y los pesquisas hicieron hincapié en el teléfono de la chica de 21 años, que nunca fue encontrado, en las redes sociales –como Facebook y Tinder– y en su círculo íntimo. 

Los peritajes al aparato fueron claves para poder dar ayer con el sospechoso número uno de la causa, Andrés Di Césare, hijo de un reconocido empresario del transporte, vinculado a la empresa Mitre, entre otras. No sólo eso, la aparición de un testigo fue determinante para que la fiscal de Homicidios Claudia Ríos ordenara la detención de este joven de 23 años, la que se hizo efectiva al mediodía en la vía pública, en el cruce de calles Maza y Alsina de Maipú. 

El declarante aseguró que la víctima comentaba a sus amigos, días antes de ser asesinada, que estaba esperando un hijo de un empresario del transporte –nunca dijo su nombre– y que había llegado a un acuerdo para irse a vivir con él. Esto lo repetía una y otra vez. 

La joven tenía 21 años.

Cuando Julieta desapareció, iniciaron un seguimiento de su teléfono celular. El jueves 22, hallaron la campera y el DNI de la víctima cerca de la Destilería de Luján. Llamó la atención que tenía rastros de vómito y de orina. El celular de Julieta no estaba y pidieron a la compañía de teléfono que suministrara la lista de llamadas entrantes y salientes, tal como informó El Sol.

En este paso de la instrucción, los detectives hicieron una conexión con la declaración del testigo: las últimas comunicaciones que recibió el aparato de Julieta eran de Andrés Di Césare. Básicamente, los sabuesos creen en la hipótesis de que este joven no quería tener un hijo con Julieta y pudo haber discutido con ella hasta matarla. 

Hallado el cadáver, se realizó la correspondiente necropsia. Se supo que Julieta no estaba embarazada como decía y que había sido asesinada a golpes, principalmente, en la cabeza. “En los años que llevo como investigador, jamás vi un rostro tan dañado como el de Julieta”, describió un pesquisa a este diario, por las heridas que presentaba la joven. 

El forense también informó que la víctima no había sufrido algún tipo de ataque sexual. Al terminar el informe, se destacó que había rastros de piel debajo de las uñas de Julieta. Esto confirmó que la joven se defendió con las manos de un ataque. 

Esta es, quizás, la prueba más importante del expediente. La fiscal Ríos solicitará que se realice un cotejo de ADN con los rastros genéticos de Di Césare. Si el resultado es positivo, la causa se encaminará hacia el esclarecimiento. Para poder ordenar la comparación, necesita imputarlo. Está previsto que, durante esta jornada, la fiscal lo acuse por homicidio y ordene su traslado a la penitenciaría de Boulogne Sur Mer. 

Julieta, madre de una criatura de 3 años, desapareció el Día de la Primavera. Ese día también dejaron de ver a Janet Zapata, madre de una niña de 5. Ambas aparecieron asesinadas. Los casos generaron fuerte impacto social. Con el paso de las horas, las causas se fueron direccionando hacia su resolución. 

La escena del hallazgo del cadáver. 

La madre dijo que lo conocía: “Nunca sospeché de él”

Horas después de que el cuerpo de la joven fue hallado sin vida en Cacheuta, Susana González expresó en Facebook que iba a llegar “hasta las últimas consecuencias” para encontrar al responsable de la muerte de su hija. Sin embargo, hasta ayer la familia de la chica no tenía novedades sobre la hermética investigación.

Finalmente, se concretó la detención de Andrés Di Césare, un joven de 23 años que mantuvo una relación cercana con la víctima.

Consultada por este diario, la madre de Julieta confirmó en Maipú: “Conocía al chico, pero nunca imagine que fuera él”. La mujer, que trabaja como policía en la Comisaría Décima, aclaró que no sabía que Di Césare tuviese una relación amorosa con su hija, por lo que nunca lo tuvieron en cuenta como posible sospechoso del crimen.

Tanto días después de su desaparición como del hallazgo de su cuerpo sin vida, la madre de Julieta apuntó como principal sospechoso a un hombre oriundo de Godoy Cruz que la chica había presentado a sus amigas. 


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