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  • Hora11:57 Hs.
  • 20/05/2009

Reivindicación

El mejor antídoto contra la crisis. Yo había leído ciertas informaciones en internet sobre el virus A, o H1N1, o el virus de la gripe porcina, que decían que el bichito había sido fabricado en un laboratorio y que había sido esparcido por descuido o a propósito.


Inclusive, algunos hablaban, lo siguen haciendo, de las enormes ganancias que algunos fabricantes de medicamentos y laboratorios obtendrían con la expansión de la enfermedad. Y pensé, entonces, bueno, es una posibilidad, pero nada hay que la sustente. Pues deberé rendirme ante la evidencia. Resulta que Adrian Gibbs es un virólogo ya retirado de la Universidad Nacional de Australia, un tipo que sabe un montón de esas minúsculas cositas que nos andan habitando por adentro, una palabra autorizada. Pues bien, Adrian dijo que el virus de la gripe A pudo haber sido generado en el marco de investigaciones con huevos, con la finalidad de obtener nuevos virus y probar vacunas. ¿Cómo fue a poblar el exterior? Bien no sabemos, pero ocurrió. Loco, de ser así, vamos a tener que hacerle un acto reivindicatorio a los chanchos por haberles faltado el respeto de tal manera y haber dudado de ellos. Ahora, los chanchos bien pueden decirnos: “Rrrrrrrr…. ¿vieron que no era yo? Rrrrrrr”. Es más tendríamos que cambiarle el nombre a México por el de Porcilandia. El Vaticano tendría que sacar una declaración pidiendo perdón en nombre de la humanidad por semejante chanchada. Que le aumenten el afrecho que se les da diariamente, a modo de compensación, que se les otorguen chiqueros limpios y con artefactos sanitarios, así los tendremos flacos pero limpios. Que se levanten monumentos en las plazas centrales de todas las ciudades en homenaje a los chanchos inmolados por esta burda mentira. Que vayan a veranear a Cancún y entren como chanchos por su casa. Que se forme una comisión para que luche por los derechos del chancho y que ponga las cosas en orden. Los puercos han sido vilipendiados, acusados injustamente de sembrar el terror en el mundo, ahora ha llegado la hora de pedirles disculpas. Sí, es cierto, es inútil tirarles margaritas a los chanchos, pero esta vez se lo merecen

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