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El turismo sexual y el Mundial 2014: comprar sexo no es deporte

El campeonato del mundo en Brasil alberga un peligro para las mujeres, adolescentes, niñas y niños, que son víctimas del turismo sexual. La buena noticia es que hay personas y organizaciones que se animaron a denunciar, llaman al compromiso del público y las autoridades para darle visibilidad al tema y concientizar sobre un problema del que pocos hablan.

Ampliar imagen MUNDIAL brasil 2014, prostitución

La Copa Mundial de Alemania (2006) fue conocida como la Copa de la Prostitución; incluso se llegó a estimar que 40.000 mujeres serían víctimas de trata y explotación de la prostitución para poder atender la elevada demanda. Más de 10.000 mujeres y niñas fueron llevadas a Miami para explotarlas en el Super Bowl de 2010. Y en el Super Bowl de 2014 se detuvo a doscientos tratantes y proxenetas en Nueva Jersey y Nueva York, según el Centro para Menores Desaparecidos y Explotados de los Estados Unidos.

"Cada vez más, vemos que los grandes eventos deportivos fomentan que parte del atractivo turístico sea la venta de mujeres y niñas”, dijo desde México a Sophia Teresa Ulloa Ziáurriz. Teresa es la directora de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por su sigla en inglés), una organización que trabaja para promover el derecho de las mujeres y las niñas a una vida libre de violencia y explotación sexual.

La cuenta regresiva empezó. A poco del puntapié inicial que dará comienzo a la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, miles de millones de personas de todos los puntos del globo, de todas las condiciones sociales y de todas las edades posarán sus ojos sobre las pantallas para seguir a su Selección. Serán treinta y un días de pura fiesta y fervor. Entre el 12 de junio y el 13 de julio, familias enteras, grupos de amigos, compañeros de trabajo y de escuela se reunirán para agitar banderas y ver a los más grandes jugadores del mundo dejarlo todo en matches históricos. Muchos argentinos, incluso, viajarán para vivir el entretenimiento in situ.

“El mayor espectáculo de la Tierra”, como lo llamó la CNN en un artículo publicado en Internet en 2013, tendrá, sin embargo, un lado oscuro. Como ese hemisferio de la luna que los humanos no somos capaces de ver, el reverso del Mundial esconderá el sufrimiento de un número de personas difícil de contabilizar, aunque peligrosamente grande. “Hablamos de miles de mujeres y de niñas que van a ser explotadas, que van a ser secuestradas contra su voluntad para proveer a un mercado ávido de sexo”, resumió a Sophia la abogada penalista Florencia Arietto en torno al turismo sexual, un fenómeno que desconoce fronteras y encendió la señal de los organismos internacionales y autoridades gubernamentales.

En la CATWLAC creen que el problema se agravará en este Mundial porque Brasil es la sexta economía más grande del mundo, con 200 millones de habitantes y, además de ser el anfitrión de la Copa 2014, también albergará a los Juegos Olímpicos 2016. La afluencia de turistas será enorme. Se calcula que arriben unos 600.000 extranjeros, sobre todo del continente americano. Pero además, Embratur, el Instituto Brasileño de Turismo, estima que cerca de tres millones de brasileños viajen por las doce ciudades en las que se jugarán los partidos. Algo así como tres veces la población de Rosario moviéndose por las entrañas del país.

Muchos se las van a arreglar para gastar poco. Otros, en cambio, desembolsarán sumas enormes de dinero: nada más entrar al estadio Maracaná de Río de Janeiro para ver la final costará entre 440 y 990 dólares. La sospecha de la Coalición es que el negocio del turismo sexual durante el Mundial mueva cerca de 1000 millones de dólares. “Brasil es uno de los países en América latina y el Caribe con el más alto índice de turismo sexual. Es un país de origen, tránsito y destino de víctimas de trata sexual”, apuntó Ulloa Ziáurriz. “Con aproximadamente 500.000 niñas y niños reportados como vendidos en el turismo sexual, Brasil está posicionado para convertirse en un país con el más alto número de niñas y niños en prostitución del mundo”.

El año pasado una cineasta brasileña radicada en Estados Unidos viralizó por Internet el video I’m not going to the World Cup (Yo no voy a ir a la Copa del Mundo). En el video se la veía a Carla Dauden hablándole a cámara: “Hola. Mi nombre es Carla, soy de Brasil y quiero decirte por qué no iré a la Copa del Mundo: una de las razones que me llevaron a hacer este video es que cada vez que digo que soy de Brasil, uno del grupo me dice que va a la Copa del Mundo. Así que salimos a la calle a preguntarle a la gente en los Estados Unidos qué se le viene a la mente cuando piensa en Brasil”. Inmediatamente, aparecen en escena hombres y mujeres con respuestas cortas pero elocuentes: “Mujeres”, “C*** grandes”, “Ronaldo”, “Fútbol, fútbol antes que todo”, “Muchas fiestas, muchos bailes”, “Sexo”. Con ese video, Carla se ganó adeptos y detractores pero, ante todo, fue una de las primeras que encendió la señal de alerta. Hoy ya tiene al menos cuatro millones de visitas en YouTube.

Parar la pelota

“Estamos hablando de chicas que seguramente son de lugares muy humildes, que van a ser sometidas a la voluntad de quienes las lleven. Sabemos que las fronteras en Sudamérica son bastante esponjosas, sabemos que mujeres secuestradas de la Argentina o de Paraguay pueden ir a parar a Brasil. Estamos hablando de la esclavitud del siglo XXI. Este va a ser el lado oscuro más potente del Mundial”, dijo Arietto, que fue Jefa de Seguridad del Club Independiente durante seis meses. Ella está trabajando en la investigación para elaborar una ley nacional contra la violencia en el fútbol, y en nuestro país sufrió amenazas y denunció ante la Justicia el accionar criminal de barras bravas.

Arietto, que conoció desde adentro la trama violenta del fútbol, no usa el condicional, no habla del problema del turismo sexual como algo que podría llegar a darse durante la Copa del Mundo. Habla de algo que, indefectiblemente, va a ocurrir. “Después de las drogas y de las armas, la trata de personas es el mercado transnacional más redituable del mundo. Por lo tanto, es una realidad. Lo que podemos hacer como mujeres, como madres o como padres de hombres que salen del vientre de mujeres es trasmitir la importancia de decirle que no al comercio sexual. Hay que saber que en un cabaret no hay mujeres que libremente eligen prostituirse. Hay mujeres precarizadas, sometidas, que han sido drogadas, golpeadas, violadas, a las que se les machacó la sustancia humana hasta doblegarlas, como decía Rodolfo Walsh. A estas mujeres se les roba el DNI, se las convierte en NN, se las amenaza, se las obliga a abortar en caso de que queden embarazadas. Es un flagelo inconmensurable”.

¿Qué explica que esto ocurra? Teresa Ulloa Ziáurriz habló del turismo sexual como una problemática que deriva de un sistema patriarcal que ve a las mujeres y las niñas como mercancías u objetos para el placer sexual de los hombres. “Los gobiernos hablan poco de este tema, porque implica un ingreso de divisas que potencia el crecimiento económico del país, pero a un costo muy alto en cuanto al bienestar y la dignidad de las mujeres, niñas, niños y adolescentes. Este fenómeno no es reciente, pero en ciertos países, como ocurrió en Alemania y ahora en Brasil, cobra una especial connotación e importancia”.

¿Hay, acaso, una combinación de factores que, juntos, propician el turismo sexual? “El fútbol y todos los grandes eventos deportivos que están asociados al espectáculo machista y patriarcal, como el Super Bowl, las Olimpíadas y otros, propician el turismo sexual. En eventos deportivos como la Copa Mundial, lo que lo propicia son todos los elementos culturales que se han construido alrededor de este y otros acontecimientos deportivos internacionales, cuyo público es mayoritariamente masculino. Esto se da en un entorno que potencia estereotipos de género que cosifican a las mujeres, niñas y adolescentes: el ambiente festivo donde hay alcohol, fiesta, diversión. Y específicamente, el Mundial de 2014 en Brasil tiene una característica singular porque ya el lugar donde se va a realizar remite a fiesta, samba, mujeres con ropa diminuta, cuerpos que cumplen con el estereotipo de una mujer atractiva: senos grandes y traseros prominentes. Esto se ve agravado por la permisividad del Gobierno brasileño, ya que la prostitución fue incluida entre los oficios que reconoció desde 2002 el Ministerio del Trabajo, en clara violación del Artículo 6º de la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, instrumento internacional firmado por Brasil el 31 de marzo de 1981 y ratificado el 1 de febrero de 1984”, explicó la directora de la CATWLAC.

Y agregó: “Este fenómeno también tiene una vinculación directa con el narcotráfico y otras redes ilegales de prostitución y trata de personas. Choferes de taxi, trabajadores de hoteles y narcotraficantes forman una red subterránea que conecta la oferta y la demanda. Entonces, estos elementos hacen que la industria turística los potencie para llamar la atención. Está aceptado socialmente que los hombres vayan a este tipo de eventos a ‘consumir’ mujeres, porque los cuerpos de las mujeres y las niñas se convierten en una mercancía más que forma parte del atractivo turístico’”.

Ante las cifras y las explicaciones posibles, surgen algunas preguntas: ¿Es posible terminar el turismo sexual? ¿Se puede detener? ¿Prevenir? “Lo que podemos hacer es concientizar a la gente para que diga que no y para que, en su libre albedrío, piense en el papa Francisco, que hace poco habló de la trata de mujeres como de una llaga más en el cuerpo de Jesús”, opinó Arietto. Por su parte, Ulloa Ziáurriz dijo: “El día que se deje de ver a las mujeres y las niñas como objetos con cuyas vidas y cuyos cuerpos se puede hacer lo que sea, ese día desaparecerá el turismo sexual. Se podrá erradicar en la medida en que se logre un cambio cultural que otorgue a las mujeres verdadera igualdad sustantiva y haya voluntad política para generar reales políticas de igualdad”.

No al merchandising de estereotipos

A comienzos de año la marca Adidas debió sacar de circulación dos remeras que estaba vendiendo en Estados Unidos porque hacían alusión al sexo a través de estereotipos o frases que, en inglés y por un juego de palabras e imágenes, resultaron molestas a las autoridades brasileñas. En una de ellas, amarilla y con la foto de una morena en bikini, de busto grande y curvas marcadas, se leía la frase “Looking for Score in Brasil” (en español, “Buscando meter goles en Brasil”). Su leyenda fue interpretada como “Buscando tener sexo con mujeres en Brasil”. En la otra, verde, decía “Yo amo Brasil”, pero el “amo” era un corazón y en él se veía ilustrada la cola de una mujer. Representantes del Gobierno brasileño hicieron trascender su disgusto y le pidieron a la marca que retirara las remeras del mercado. “No aceptamos que el Mundial sea utilizado para prácticas ilegales como el turismo sexual”, apuntó Flávio Dino, presidente del Instituto Brasileño de Turismo.

Llamado a la acción

La campaña “¡Di no al turismo sexual: comprar sexo no es un deporte!”, de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe, publicó en Internet un manifiesto para que el público firme y exija a las autoridades del Mundial, a las agencias de viajes y al Gobierno brasileño, entre otros, a tomar una posición oficial contra el turismo sexual, a diseñar políticas contra este fenómeno y a promover el turismo ético. El manifiesto, que está disponible en www.catwlac.org, se entregará en las embajadas de Brasil de todo el mundo.


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