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  • Hora15:22 Hs.
  • 06/05/2010

Ambientes más eróticos

Hoy en día, la rutina y las responsabilidades cotidianas pueden estar ocasionando algunos problemas en la cama. El asunto de la pérdida de fogosidad, la rutina en el erotismo, es motivo de consulta corriente en los consultorios de sexualidad y pareja. Y no es un problema mayor, sino que con algunas técnicas o sugerencias puede ser afrontado exitosamente.




Si bien la etapa de noviazgo resulta la más novedosa respecto de dónde hacerlo, muchas veces, a causa de no tener un lugar propio, ese espíritu aventurero puede recuperarse para hacer frente a la rutina sexual que el día a día va imponiendo.

La mayoría de las personas, incluso aquellas que tienen muy buena sexualidad, considera el dormitorio como el elemento básico y fundamental de privacidad donde hacer el amor. Si bien esta habitación está preparada para eso, también es el lugar de la pareja donde se discute, se duerme, donde pasan los chicos al llegar (si se los tiene).

Entonces proponemos cambiar el ambiente donde hacemos el amor. Ambiente es el sector que nos rodea y donde practicamos cualquiera de nuestras actividades. Nuestra sexualidad no será sólo el ambiente de la habitación, sino el perfume, las luces y el licor o juego que se incorpore en ella. Entonces hablamos del ambiente como un todo y no simplemente como estructura.

Y volvemos a la estructura del dormitorio, de la cama y pensamos ¿se nos ocurriría hacerlo en otros lugares? Podemos hacerlo en la cocina, en el momento de preparar un rico desayuno. Y si hay chicos juntamos un poco la puerta, hacemos un inicio muy rápido. No necesariamente tiene que ser un acto sexual completo, es interesante dar una especie de bocadillo sexual con caricias, besos apasionados y toques.

O también en el baño, esto de entrar y sorprendernos simplemente pidiéndole al otro enjabonarlo o que te lave la cabeza y dejando libre la situación para ver después qué pasa. Otro ámbito puede ser el de la cochera, cuando guardamos o sacamos el auto. El área de trabajo, la lavandería, en cualquiera de estos lugares podemos intentar reactivar el erotismo, pero no de manera programada.

No es conveniente caer en la programación de lo que se va a hacer: “Ahora vamos a ir allá a hacer tal cosa”, sino dejarlo como un juego, algo que sorprenda y que se produzca de manera natural y libre.

También pensemos en la posición como un elemento a trabajar. Siempre en la cama y siempre en la misma posición. Pero en esta misma habitación seguro tenemos una mesa de luz que ayude a generar otra posición o bien un sofá donde recostarse parados. Es cuestión de usar estas herramientas. No hace falta, a veces, hacer profundos cambios en la casa, sino variar el ámbito y usar elementos que nos ayuden a recordar que somos una pareja.

Además, están las posibilidades del hotel alojamiento, que nos permite incorporar juegos en el jacuzzi, la ducha o las ambientaciones de las habitaciones que escojamos. En el caso de que no deseemos gastar, o simplemente prefiramos algo con más adrenalina, están los espacios públicos. Cuidando de que no nos encuentren podemos aprovechar si estamos cerca de la playa o en el auto.

Si vamos a comer a lo de un amigo, podemos usar la excusa de ir a lavarnos las manos y sorprender en el baño a nuestra pareja. O si estamos comiendo cerca podemos intentar que esa comida revele con roces, un toque sutil, mágico y húmedo. La fantasía del ascensor puede ser interesante, cuidando no quedar atrapados ni ser encontrados.

No se propone que los cambios lleguen siempre a lo que se considera “acto sexual completo”, que termina en la penetración y el orgasmo, sino todos esos bocaditos de sexo y erotismo que la pareja puede disfrutar. Eso fue lo que, en su momento, encendió el deseo y la fantasía de ambos.

A veces probar dando de comer una fruta en un lugar donde no la doy habitualmente, pasando una cereza por determinadas zonas. O con una frutilla, ayudando a limpiarte un poco la crema que estás comiendo. Hay infinitas situaciones que podemos generar y que no sólo en Hollywood pueden suceder. Esto puede ponerse en práctica a cualquier edad. ¡Animate! Y contanos qué fantasía cumpliste en cuanto al ámbito.

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