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El mundo
  • Hora09:50 Hs.
  • 20/02/2012
Arte

La historia y misterios que encierran a las dos "Giocondas"

La restauración en El Prado de una copia de la obra maestra de Leonardo reabre el debate en torno a la limpieza del original del Louvre.


Gioconda

La reaparición –que no aparición en sentido estricto- de la ya popularmente conocida como Gioconda del Prado añade un nuevo capítulo al inacabable libro imaginario sobre los misterios del retrato más famoso de la Historia del Arte.

¿Pintó Francesco Melzi los contornos de esta inquietante copia de la Mona Lisa? ¿Fue Andrea Salai, también discípulo de Leonardo pero, además de eso, amante suyo? ¿Por qué esta réplica -que contemplada de cerca sugiere de principio a fin todos y cada uno de los mundos y sensaciones encerradas en el rostro de su hermana mayor, el original que vive en el Louvre- pasó tantos años en las paredes del Prado sin que los sucesivos responsables y los expertos sucesivos le otorgaran más valor que el de una copia más, banal, triste, oscura y casi olvidable?

Y sobre todo, ¿cómo lucirá esta tabla sobre nogal, ya totalmente restaurada, en el mismísimo Louvre cuando el próximo mes sea colgada a escasos metros de la inmortal obra que la inspiró?

De momento este martes el director del Prado, Miguel Zugaza, hará públicos los detalles del informe técnico de restauración, una vez que Ana González Mozo y Almudena Sánchez han concluido esta delicada, antes escondida y ahora hiperpublicitada operación limpieza. Este martes podrá comprobarse, entre otras cosas, cómo ha quedado esa famosa zona de transparencias junto a la parte izquierda del escote de la misteriosa dama (la zona en la que un tejido semitransparente cubre el hombro izquierdo de La Gioconda), que estaba pendiente de restauración.

 

Y, sobre todo, el mundo conocerá el estado final de esta pobre Gioconda resucitada que, durante tanto tiempo, exactamente cinco siglos, estuvo acompañada por un incomprensible y tiránico fondo negro (la tesis más extendida apunta a que fue pintado en el siglo XVIII por cuestiones relacionadas con la estética de la época).

 

El nuevo paisaje –nuevo, refulgente y semiazulado, a simple vista casi más propio de Patinir que de un florentino del XVI-, la aparición de cejas en el rostro de la mujer retratada, por contraposición a la Gioconda auténtica, y en general el 'rejuvenecimiento' radical del rostro de la Mona Lisa del Prado con relación al original son algunos de los hitos del nuevo caudal de información que este hallazgo (o semihallazgo) es capaz de aportar a la obra del más genial de los pintores del Renacimiento.

 

Para seguir leyendo la nota del diario El País (España), hacé click aquí.

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